Cuanta ignorancia

Me lastima leer cosas como esta:

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1150868

Esta nota fue publicada en la contratapa de la Revista La Nación, una fuente regular de ideas sin cocinar, opiniones basadas en el ultimo libro new age de Coelho y otras pavadas varias. En este caso la autora de turno se dedica a describir su absoluta falta de conocimiento científico.

¿El agua que está dentro de los sifones ya tiene burbujas o las burbujas le entran en el momento en que apretamos la palanquita hacia abajo?

[…]

¿Los detectores de metales existen? ¿Por qué no se caen los puentes? ¿Cómo hace el espejo para devolverme mi rostro?

Lo de los detectores de metales creo me va a acechar durante toda mi vida, junto con lo del sifón. Creo que dejaron una cicatriz de neuronas muertas en algún lado de mi cerebro. No pretendo que todo el mundo entienda la teoría de la relatividad (aunque estaría bueno), pero creo que hay un mínimo de conocimiento científico que hay que tener. Hoy en día, rodeados de tecnología y haciendo uso diario de la ciencia en todo lo que hacemos, uno no puede darse el lujo de ignorar la realidad. Me parece penoso que haya gente con obvio acceso a la educación que dude de la existencia de detectores de metales o que no entienda algo tan básico como que la luz puede rebotar en un objeto. Esta mujer evidentemente nunca vio su rostro en una cuchara o un CD. Año 2009, lo que por definición, ayer llamabamos el “futuro”. Cuspide del ingenio humano, escribiendo mediante la generación de corrientes electricas, modulando radiación electromagnética para conectarnos a millones de otras computadoras y a esta persona la confunde un espejo.

Me pregunto, si duda de estas cosas, como toma sus decisiones. ¿Habrá vacunado a sus hijos? ¿Que pensará de la necesidad de invertir en la investigación científica? ¿Será capaz de comprender las consecuencias de lo que aprendemos explorando otros mundos? ¿Piensa que el televisor tiene enanos y un vestuario de disfrazes en su interior? ¿Qué les dira a sus hijos cuando le pregunten “¿Si el mundo es redondo, por que no nos caemos?”?

Lo peor de todo, creo, es la severamente mutilada capacidad de asombro de este individuo. Si uno no puede comprender, entonces no puede experimentar el inmenso asombro que se tiene cuando se abre el mundo ante nuestros ojos y nos muestra su mecanismo. Pero, para ser justos, esta señora trató de aprender:

Para remediar tanta ignorancia, hace poco compré un libro enorme titulado “Cómo funcionan las cosas” y me propuse leerlo desde la primera hasta la última página.

[…]

Abandoné en la página veinte, con la máquina de coser.

Yo le hubiese recomendado que empiece con la internet. Hay un sitio poco conocido, Wikipedia, donde están bastante bien explicadas estas cosas. Es más, es gratis.

ahora estaba segura de que jamás entendería los inventos de las trescientas páginas que nunca leería: el extintor de fuego, el manómetro, el motor a vapor, la heladera, la calculadora, el helicóptero, el láser, la holografía, el microchip…

¿Que mejor manera de cerrar una vergonzosa exposición de ignorancia y de incapacidad para aprender que terminar por “darse por vencido”? Los editores de la Revista de La Nación, que llega a tantas personas, ¿no sienten ningún deber moral, ninguna obligación de tratar, aunque sea un poco, de nutrir a sus lectores en vez de alimentarles estupideces? Quizás caen en la falacia de pensar que si algo es interesante y educativo entonces no es entretenimiento.


¿Cómo funciona el amor entre un hombre y una mujer? ¿Por qué a veces sus engranajes giran alegres como molinos de viento y, otras, se atascan y pareciera no haber turbina, lanzadera, ni rayo de sol que lo logren salvar?

Pero claro, no faltaba la mención de algo que no tiene absolutamente nada que ver con tal de darle un toque de emoción al asunto. Creo que demás esta decir que la metafora que hace es equivocada y no funciona, pero ella no se da cuenta porque no tiene idea de lo que es un engranaje, una tubrina, una lanzadera ni un rayo de sol. Despues de hablar de ciencia habia que confundir al lector mezclando esto con los sentimientos, que nada tienen que ver. Es como si yo en la nota sobre la materia oscura me pusiera a hablar de lo lindo que lo paso con mi novia y como la ciencia no puede explicarme el amor.

Si quieren, manden su comentario a: revista@lanacion.com.ar

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2 respuestas a Cuanta ignorancia

  1. Fanacademia dice:

    Querido mono: leí el link de la nota de la revista y no puedo menos que lamentarme terriblemente por los 2 minutos de mi vida que desperdicié leyéndola y que nunca recuperaré.
    Además, creo que ahora soy un poco menos inteligente que antes de leerla.
    Dios nos ayude (asumiendo que existe tal entidad).

  2. pablo8921 dice:

    Lei el articulo y no supe si reir o llorar. Es la sintesis de la estupidez humana, “no lo comprendi, ergo no puedo comprenderlo” Lo mas triste de todo es que la voz de esta mujer refiriendose a la ciencia de esta manera tiene mas vos en un diario que la que tendria un astronomo al encontar una nueva galaxia.

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