ISS: Eclipse solar

mayo 27, 2010

Primero que nada, disculpas por el ultimo mes, en el cual descuidé mucho las actualizaciones. Entre problemas de internet y cosas personales se me fue mucho el tiempo y no pude actualizar con la frecuencia regular.

Me gustaría que por favor me envíen, ya sea por comentario en este post o por mail a ciencianoficicon@gmail.com ideas, links y cosas que les interesaría ver discutidas en este blog. ¡Me facilitaría mucho el trabajo!

Bueno, vamos con el artículo:

Thierry Legault, un astrónomo amateur ha capturado unas imágenes increibles de la Estación Espacial Internacional pasando por frente del sol. Si recuerdan, antes había captado unas del Transbordador Espacial en tránsito. En estas imágenes se pueden ver tanto la ISS como el transbordador, acoplado en la parte izquierda. Es verdaderamente increíble. También hay una mancha solar en la parte superior derecha.

La imágen fue tomada en 1/8000 fracción de segundo. ¡Para más información por favor vayan a la página de internet de Thierry! ¡Espero les guste!

Click acá para la imágen en alta resolución.

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Las creencias ocultas

mayo 21, 2010

Este es un tema que toqué varias veces en algunos artículos en forma tangencial. No lo veo mencionado mucho en libros, Podcasts o blogs escépticos, pero yo creo que tiene mucha importancia y es constituye una buena oportunidad de analizar los mecanismos de creencia tanto en lo paranormal como en nuestras suposiciones diarias. Estoy hablando de cómo una creencia conlleva, casi siempre, otras creencias a su vez.

Creer en creer

Yo no considero que la creencia en algo para lo cual no hay evidencia sea una conducta meritoria. Otros podrán no estar de acuerdo, y eso está bien, pero creo que es algo que merece discusión previa. La palabra “creencia” en este contexto se basa en la ausencia de evidencia. A esto a veces nos referimos con “fe”, y es distinto de “creer” que una comida quedaría mejor con pimienta, o “creer” que puedo hacer una tarea en X cantidad de tiempo, a pesar de no haberla intentado antes. Estas creencias se desprenden del conocimiento previo y de la experiencia. La “fe” o “creencia ciega” se desprende de una postura ideológica, o de un anhelo personal. A esto aludía con el subtitulo: a considerar que una postura es válida solo porque yo, u otra persona, es capaz de tener esa postura. Eso es creer en creer. En mi experiencia, encuentro que estas últimas formas de creencia llevan consigo otras creencias implícitas, las cuales rara vez están presentes en la mente de la gente que las cree.

Sumatoria de creencias

Creo en la existencia de vida en otros planetas. Creo en esto porque hay evidencia, y porque hay un sinfín de argumentos basados en esta evidencia para justificar mi postura. Por ejemplo, el hecho de que la vida terrestre está basada casi enteramente en la interacción entre el Hidrógeno, el Carbón y el Oxígeno. Estos son 3 de los 4 elementos más abundantes del universo. El otro elemento es el Helio, pero es un gas noble, con lo cual no es reactivo químicamente. ¿Que tan rara puede ser la existencia de un sistema que se construye usando los 3 elementos reactivos más abundantes en todo el espacio? Esta creencia no engloba a otras: se basa únicamente en la extrapolación de evidencia científica.
La creencia de que los OVNIS son naves extraterrestres de otro planeta, y que estos extraterrestres nos visitan a diario, raptando gente para experimentar sobre ella es otro tema. Es una creencia que se basa en información anecdótica, o evidencia de segunda mano, pero que yo sepa, nadie tiene en su mano una prueba irrefutable de tecnología extraterrestre, o una muestra de tejido alienígena. Ahora, en vez de desmenuzar por qué esta creencia no tiene fundamentos racionales, quiero explorar las conclusiones de esta creencia. ¿Qué conclusiones se desprenden de esta creencia?
Bueno, si los OVNIS de hecho son naves extraterrestres, entonces creo que la primera conclusión que se desprende es que los astrónomos son una de dos:

– Gente incompetente.
– Gente competente, pero han estado encubriendo la existencia de estos extraterrestres.

Si estamos siendo visitados por extraterrestres, resultaría difícil explicar cómo personas cuyo trabajo es mirar hacia arriba y descubrir cosas en los cielos han fallado tan notablemente en este caso. Seguramente los astrónomos han estado equivocados sobre algunas cosas en el pasado, como por ejemplo, en la causa de la aceleración experimentada por cometas (viendo solar o explosiones en el cometa), pero la detección de naves extraterrestres sea en forma visual o usando cualquiera de los instrumentos que componen el arsenal de la astronomía parece ser algo bastante sencillo. A su vez, el campo entero de la astronomía es un testimonio a la capacidad de estas personas. La única opción entonces, es que ya saben, pero no cuentan. Hay una conspiración por parte de los astrónomos para ocultar la existencia de seres extraterrestres (a pesar de que los astrónomos han sido, históricamente, los más fuertes proponentes de la existencia de tales seres). Fueron ellos los que nos hablaron de canales en Marte, de selenitas en la Luna, etc.

Acá se desprende otra creencia, debido a la creencia en la conspiración:

– Los astrónomos están recibiendo algún beneficio por mantenerse callados.
– Alguien los está silenciando.
– Tienen algún proceso mediante el cual silencian a nuevos astrónomos.

De a poco, vamos descubriendo que en realidad, “creo en X” es “creo en X, Y, Z, n, m,…”. Veamos otros ejemplos.


Fantasmas

Si alguien cree en fantasmas, entonces cree en la existencia del alma o del espíritu. Si la creencia es en el estereotípico fantasma de las películas (con ropa, moviéndose silenciosamente por un pasillo, etc), podríamos enumerar las creencias “ocultas” de esta forma:
– El alma es inmaterial, pero retiene información material sobre el individuo (su apriencia).
– A veces, los fantasmas reflejan o emiten luz (por eso los vemos), a pesar de que simultáneamente son inmateriales.
– Los fantasmas prefieren caminar por pasillos y/o cuartos a pesar de no tener cuerpo.
– A veces, las fotos pueden ver a un fantasma pero los ojos no, a pesar de servir para detectar la misma cosa.
– Los fantasmas suelen vestir ropa “genérica”. Rara vez tienen puesta una remera de Metallica o de Levis.
– La comunidad científica ha fallado rotundamente en la detección de estos fantasmas, seres visibles de 1,7m de altura, a pesar de haber detectado con éxito partículas más pequeñas que un protón, invisibles, y de masa 0.


Telepatía

– La evolución de todos los sentidos es la “tradicional”, pero el ser humano ha desarrollado la telepatía a escondidas, sin hacer uso de un órgano dedicado, a pesar de que otros animales con habilidades análogas a la telepatía han desarrollado sistemas específicos.
– Somos capaces de comunicarnos telepáticamente pero esta habilidad no es usada por el 99.9999% de la gente, que prefiere pagar para usar un celular.
– La telepatía es el único proceso biológico que esta “adormecido” y debe ser despertado para poder usarlo.
– Ningún biólogo ni neurólogo ha sido capaz de encontrar evidencia para la telepatía.
– A pesar de ofrecer claras ventajas evolucionarias, las mismas no se han manifestado en nuestra historia. (Nadie nunca ganó una batalla por haber sido alertado psíquicamente de un ataque).

Esto es tan solo una muestra. Podemos confeccionar listas similares sobre distintas creencias, mencionando por ejemplo, que creer en la telequinesis es no creer en la primer ley de la termodinámica, o que creer en los psíquicos es creer que ninguno juega al póker, o que lo hacen a escondidas.

Cuando un “creyente” es confrontado las primeras palabras en salir de su boca generalmente son “es que no funciona así”. Claro, tampoco son capaces de decirnos como funciona en realidad. En definitiva, se recurre al “funciona (o existe), salvo cuando no funciona”. El médium es capaz de comunicarse con los muertos, pero aparentemente solo puede entender la primera letra de los nombres. John Edwards, conocido en la televisión empieza generalmente con un “estoy hablando con alguien cuyo nombre empieza con M, M o N, definitivamente hay una M en alguna parte del nombre. Me está contando de un problema, un problema con la plata, o algo de valor, algo valioso para alguien…”, es decir, un regimiento de menciones genéricas y de información incompleta. Sin embargo, a nadie parece llamarle atención que alguien que solo puede entender una letra de un nombre, de pronto entienda que “me está diciendo que no te preocupes por el dinero”.

El problema de valorar la creencia es que no se piensa en las consecuencias de lo que se dice. Se trata al objeto de creencia como una especie de fenómeno aislado, de poca relevancia. Simultáneamente se valora y desvalora a la misma cosa. No se desprende nuevo conocimiento de esa creencia, ni se intenta investigarla fehacientemente. Uno está contento con creer en lo que cree, y en mi opinión, es porque lo que uno quiere no es que X sea verdad o que X suceda realmente, si no que uno está contento con creer en algo. Quizás, a uno le contenta creer que sabe algo que el resto no sabe. No sé. Encuentro que cuando uno realmente considera que su creencia es real, debe negar muchos aspectos de la realidad para acomodar la falta de consecuencias observables, y creo que es un error grave. No deberíamos negar la realidad para acomodarla a nuestras necesidades personales: debería ser al revés. Deberíamos observar la realidad y acomodar nuestras creencias y anhelos a ella. La próxima vez que alguien les diga que cree en algo, pregúntenle “¿Qué te parece que significa eso? ¿De qué forma impacta al mundo?”. Probablemente no puedan contestarles.

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Por que Pluton no es un planeta

mayo 12, 2010

La mayoría de la gente que sabe que Plutón no es considerado un planeta cree que es porque es demasiado chico. Al menos, eso es lo que he observado personalmente. A algunos les molesta, a otros les da igual y otros eligen tener su propia definición de “planeta”, de la cual Plutón forma parte. No sé de donde salen los tentáculos sentimentales que hacen que no queramos destronar a aquel noveno miembro de la antigua familia. Creo que es una mezcla de nostalgia, de alguna forma de orgullo y resistencia al cambio, pero mi idea no es indagar en los motivos de ese apego, si no en descubrir porqué no es un planeta. La verdad es que no es únicamente porque es muy chico, si no que hay muchas otras razones, y al conocerlas se aprenden cosas muy interesantes.

¿Qué es un planeta?

Un planeta gira alrededor del sol. Eso es lo que diría la mayoría de la gente. De hecho, hice una pequeña encuesta por MSN, preguntando “¿Que es un planeta?” y estas fueron las respuestas:

– Es un cuerpo que orbita alrededor de una estrella.
– Es una masa rocosa
– Es energía (?)
– Un cuerpo de roca o gases

Claramente estas definiciones son demasiado amplias, ya que todos sabemos que las piedritas en un estacionamiento no son planetas, pero sí “masas rocosas”, y que el humo de cigarrillo tampoco, a pesar de ser “un cuerpo de gas”. La primera definición es quizás la más acertada, pero hay otros cuerpos que orbitan estrellas y no son planetas, como cometas o asteroides.

En realidad, la palabra “planeta” proviene del griego y significa vagabundo. La palabra fue usada durante siglos para describir objetos observados en el cielo que “vagaban sobre el firmamento de estrellas”. Claro, las estrellas se mueven también, pero no podemos observarlas moverse una respecto de otra en el cielo nocturno. Esta única diferencia transformaba a algo en un planeta.

El vecindario

A medida que fuimos adquiriendo mayor conocimiento sobre el universo y descubriendo nuevos cuerpos, especialmente con el descubrimiento de “planetas” extrasolares (que orbitan otras estrellas), fue necesario definir explícitamente la palabra que se venía usando durante dos milenios. Fue un proceso duro y controversial. Definir si Plutón era o no un planeta fue quizás lo más problemático de todo. Al menos provocó cosas como estas:

¿Amor plutónico?

La carta de un chico a Neil deGrasse Tyson, jefe del Hayden Planetarium en NY:

Plutón, como todos sabemos, es un planeta muy, muy chico. Su tamaño es aproximadamente el 0.6% del tamaño de la Tierra, y su masa es igual al 0.2% de la de nuestro planeta. De hecho, Plutón es más chico que la Luna, Io, Europa, Ganimedes, Calisto, Titán y Tritón. ¡Peor aún, hay otro planeta enano (igual que Plutón) que es más grande que este! Se trata de Eris, el cual es 27% más masivo que Plutón, a pesar de ser muy similar en tamaño. Este planeta enano fue descubierto por primera vez en 2005, hace tan solo 5 años. Por lo tanto, cualquier persona que llame a Plutón un planeta, debería también referirse a Eris como tal, y nuestro sistema solar tendría 10 planetas. Creo que esto no estaría del todo mal, ya que sería un lindo número que reflejaría nuestro uso de la base decimal en la vida cotidiana. Me pregunto, sin embargo, ¿qué porcentaje de las personas que dicen que Plutón es un planeta conocen a Eris? ¿La existencia de Eris se enseña en los colegios? Tanto Eris como Plutón pertenecen a una categoría de objetos llamados “Objetos Trans-Neptunianos”. Más de 1000 pseudo-planetas pertenecen a esta categoría, y sus radios se encuentran entre los 50 y los 2500km.


Órbitas de Eris (Verde) y Plutón (Rojo)

Para poder investigar el universo los astrónomos necesitaban definir que era un planeta, una definición que incluyera los 8 planetas, pero que excluyera simultáneamente:

– Las lunas de estos planetas
– Los asteroides que orbitan el sol
– Los cuerpos como Plutón y Eris, que orbitan el Sol pero que son demasiado pequeños o cuyas orbitas son, por ejemplo, demasiado largas.
– Cometas
– Los llamados “objetos Trans-Neptunianos”.


Renombrar

Se decidió por la incorporación de dos criterios básicos que conciernen a la órbita y el tamaño y forma del objeto en la definición de “planeta”. Respecto del tamaño y forma, se define como planeta a aquel objeto que ha adquirido una forma esferoidal debido a la acción de su propia gravedad, o que está en equilibrio hidrostático.

La segunda condición es que haya “limpiado la vecindad de su órbita”. Esto quiere decir que no puede haber otros objetos similares a sí mismo en el camino de su órbita. Es este criterio el cual elimina a Plutón como un planeta, ya que su masa corresponde solo al 7% de la masa total de los objetos que comparten su orbita. A su vez, Plutón y uno de sus satélites, Caronte, se orbitan entre sí en lo que se denomina un “sistema binario”. Por lo tanto, la órbita de Plutón respecto del sol consiste en una serie de rizos en una trayectoria elíptica. Vean la siguiente imagen, donde se ve que Plutón sigue tanto una recta (su órbita solar vista desde cerca), como una órbita circular definida por Caronte. Esto significa que el centro de masa (si unimos a los objetos con una viga y colgamos la misma desde el centro de masa, quedarían balanceados) de ambos objetos se encuentra en un lugar en el espacio entre los mismos.

Sistema Plutón-Caronte

Estas características han forzado a los astrónomos a decidir que Plutón no es un planeta.


Oportunidades

Perdimos un planeta, si, pero nos salvamos de ganar más de 1000. Lamentablemente, la controversia sobre la destitución de Plutón se basa casi enteramente en un sentimentalismo algo extraño con un planeta sobre el cual la vasta mayoría de la gente conoce como 3 pedazos de información: lejos, chico, redondo. Me parece una lástima que tanta gente esté tan dispuesta a defender a Plutón como planeta, y simultáneamente demuestre un profundo desinterés en aprender sobre Eris, o sobre los cientos de miles de objetos interesantes que están acá mismo, en nuestro sistema solar.

Creo que podríamos usar esta controversia como un detonante para la discusión sobre cosas más interesantes, como una motivación para aprender un poquito más sobre el barrio en el que vivimos. En definitiva, el sistema solar en el que muchos viven consiste en 9 planetas. ¡Que aburrido! Si uno se pone a leer, descubre que hay 8 planetas, millones de asteroides, decenas de miles de pequeños planetoides, decenas de planetas enanos, cientos de “troyanos”, etc. Conocer estas categorías, estas diferencias, lleva a un mayor entendimiento de la historia de nuestro planeta y de donde vivimos. Nos lleva a entender la formación de los planetas, la complejidad de las orbitas de los objetos y nos capacita a comprender mejor como detectar planetas en otras estrellas. Plutón no es un planeta, pero al querer que sea uno, abrimos una ventana por la cual mirar y entender con mayor profundidad nuestro vecindario.

Imágenes creadas usando Celestia

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Actualizaciones

mayo 10, 2010

Supongo que algunos se estarán preguntando cuando voy a escribir un nuevo artículo. Será pronto. No estuve escribiendo por varios factores que me han impedido investigar y pensar en cosas para escribir. Entre ellas, estuve una semana con la internet como servicio… intermitente.

Espero actualizar el blog hoy a la noche o mañana.

Saludos y gracias por leer!