Power Balance

enero 3, 2011

Las pulseras “Power Balance” se han vuelto muy populares en los últimos años, particularmente en los últimos meses, vendiendo cada unidad a un precio entre 20 U$D y 50 U$D aproximadamente. La idea de la pulsera es que le aumenta a uno la fuerza, el balance y le mejora la postura. ¿Cómo hace esto? Usando un holograma.

 

 

Según powerbalance.com, las pulseras funcionan con “el campo de energía natural del cuerpo”, intentando “optimizar el flujo natural de energía”, con hologramas “diseñados para resonar con y responder al campo de energía natural del cuerpo”. Esto es lo que se denomina lenguaje pseudocientífico. Muchas palabras que no significan nada, palabras con alguna tinte de significado técnico que están puestas en oraciones para que parezca que están diciendo algo que tiene sentido, cuando en realidad no tiene ninguno.

Si bien todo ser vivo tiene “un campo natural de energía”, podemos ser más específicos, y decir que ese campo es un campo electromagnético, como el que emite todo cable con electricidad, todo monitor de computadora, celular, etc. “Natural” es un adjetivo innecesario. En la oración pretende aludir a algo biológico, cuando no tiene nada que ver con eso. El campo es producido por el movimiento de carga eléctrica dentro del cuerpo, la misma causa universal que genera “campos de energía” en todo el universo.

Quienes escriben/leen esta descripción parecen olvidar que significa que algo entre en resonancia con otra cosa. En pocas palabras, significa que se mueva de lado a lado cada vez más. Si el holograma dentro de la pulsera verdaderamente entrara en resonancia, saldría expulsado del brazo, o al menos se lo sentiría moverse con violencia de lado a lado. Imaginen un péndulo que oscila de lado a lado una determinada distancia, la cual aumenta con cada oscilación. Eso, es resonar.

 

Aun así, a pesar de que la descripción del funcionamiento sea absurda, puede que la pulsera aun funcione, ¿no? Es decir, yo puedo decir que una bomba de agua funciona porque el motor se acopla con las ondas gravitacionales producidas por el giro de la tierra y la forma en la que gira alrededor del sol, y que el movimiento de las paletas impulsa mediante un campo electromagnético las moléculas de agua hacia el otro lado. Pero decir semejante estupidez no hace que la bomba deje de funcionar

 

Articulos mágicos

Las pulseras Power Balance producen efectos no-especificos sobre el cuerpo de uno. No se especifica a qué distancia deben estar para funcionar, que grado de aumento de habilidades proveen, etc. Son increíblemente similares a los artículos mágicos que se encuentran en cualquier juego de rol, por ejemplo, collares que proveen defensa contra la magía, anillos que protegen contra el fuego o daños causados por electricidad. En juegos como el Final Fantasy o Chronno Trigger hay botas/bandanas/pulseras mágicas que aumentan la velocidad de los jugadores. Magia, eso es lo que Power Balance vende.

 

Velocidad +2!!!! PowerBalance, agilidad +1?

 

Las demostraciones

Si conocen el producto, también estarán familiarizados con las demostraciones de equilibrio que hacen sus vendedores a las potenciales víctimas del fraude que están comercializando. No quiero entrar en mucho detalle sobre cómo se llevan a cabo estas pruebas que pretenden demostrar el funcionamiento del producto y su eficacia. Básicamente, son trucos. Empujar a una persona de una forma, hacerlos caer, ponerle la pulsera y luego empujarlos de una forma que parezca igual, pero distinta, y notar que no se han caído.

Hay varios videos en youtube que demuestran cómo funciona esto, incluso uno donde un vendedor de pulseras mágicas es incapaz de detectar, mediante estas pruebas, quien lleva puesta su pulsera.

Los pueden ver acá:

 

 

En definitiva, estamos tratando con una empresa que ofrece una explicación absurdamente pseudocientífica para vender, mediante la ayuda de demostraciones fraudulentas y deshonestas, un producto que equivale a un amuleto mágico. Es un poco preocupante que sea tan exitosa haciéndolo. Creo que se debe en gran parte a que la mayoría de la gente no es expuesta con frecuencia a mentiras tan grandes y elaboradas como estas, y cuando se encuentran con ellas, no están preparados para pensar críticamente sobre lo que les está siendo presentado.

 

Las noticias

Estos productos, que lamentablemente atraen cientos de miles de deportistas, tanto profesionales como amateur que buscan obtener una ventaja física, son venidos sin que la empresa responsable de los mismos haya provisto ningún tipo de evidencia científica que compruebe su funcionamiento. Son, por lo tanto, artículos fraudulentos, que son y fueron vendidos con la promesa de cumplir una función que no se ha demostrado que cumplen. La gente que fue engañada y que compró estos productos debería demandar su dinero devuelta.

Pero, entiendo si no me creen o no están de acuerdo. Sin embargo, quizás le crean a Power Balance, la empresa que los vende y que ha publicado en su página australiana, un texto casi idéntico al anterior:

Lamentablemente, el mismo anuncio no se encuentra en otras páginas de la empresa. Si compraron este producto, pero no en Australia, deberían tomar acción. Una cosa que pueden hacer es seguir usando el producto en el brazo, y responder a preguntas sobre el mismo diciendo que la empresa está siendo investigada por fraude, y que admite que no existe evidencia alguna que compruebe el funcionamiento de las pulseras. De esta manera pueden evitar que otra gente caiga víctima de un fraude. Por otro lado, quizás puedan tomar alguna acción legal, ya que consumidores pueden demandar a la empresa por haberlos estafado con un producto que no cumple la función que les fue prometida, y por la que pagaron. Lo malo es que como las pulseras valen relativamente poco, es difícil que alguien se moleste lo suficiente para hacer una demanda legal a la empresa. Por lo contrario, si siguen creyendo que estos productos funcionan, por favor contactense con el JREF, ya que si demuestran su funcionamiento podrían ganar un premio de $1.000.000, el cual pueden donar a caridad si “no les interesa el dinero”.

 

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En defensa de la tecnología y la sociedad humana

septiembre 21, 2010

Es innegable que como humanos, estamos ligados naturalmente al uso de herramientas. Al contrario de lo que piensan o creen algunos, principalmente por cuestiones ideológicas personales y no por el uso de la observación, esta no es una condición impuesta por la sociedad o la cultura. Desde temprana edad el ser humano se presenta en la forma de un torpe experimentador: toca, mira, saborea, mueve, empuja, tira y golpea todo lo que tiene a su mano. Y lo que se encuentra más lejos de su alcance, pronto aprende a alcanzar. Tal es asi que esa curiosidad puede resultar fatal sin la presencia de un adulto. Nuestro amor por las herramientas y por su practicidad es innato, no es cultural.

Cabe entonces hacer una pregunta que se hace con lamentable infrecuencia: ¿el hombre inventó la herramienta o la herramienta inventó al hombre?

Muchos animales, usan herramientas, esta no es únicamente una característica humana. El nido de un pájaro podría ser considerado una herramienta. Muchos pájaros también usan rocas para romper huevos o palitos para juntar insectos. Este uso de las herramientas y las técnicas para utilizarlas es lo que llamamos Tecnología. Hoy en día vivimos inundados por ella. Todos los elementos que usamos a diario están infundidos con cientos de miles de año de conocimiento acumulado sobre cómo hacer. Un celular, por ejemplo, combina nuestras habilidades metalúrgicas, el control de la electricidad, la matemática, la lógica, las técnicas de extracción y refinamiento de petróleo, la manipulación de sustancias transparentes y/o reflectivas, el almacenamiento de energía, la creación y detección de ondas electromagnéticas, la codificación de información, etc.

Mucho se escribe hoy sobre la tecnología, principalmente desde un enfoque negativo, con una postura de sorpresa ante los cambios que esta tiene sobre nuestra sociedad, sorpresa que puede existir únicamente si se tiene una profunda ignorancia de nuestra historia como especie. ¿Qué terribles y apocalípticos textos hubiesen escrito entonces estos autores, de haber presenciado la revolución tecnológica más trascendental de toda la historia humana: el dominio del fuego? Asi es, a pesar de lo que una vasta cantidad de columnistas nos quiere hacer creer, la era de la internet y de las comunicaciones no ha producido el cambio más radical de nuestra historia. La internet y los celulares han cambiado la forma en la que nos comunicamos. Los cambios que ha experimentado la sociedad a lo largo de todo el siglo XX y lo que va de este no le llegan ni a los talones del cambio que trajo el fuego. El fuego, convirtió a un primate en un ser humano.



Forjado en fuego

Al principio uno no se da cuenta, pero la capacidad de controlar al fuego es, para un animal primitivo, algo muy cercano a una máquina del tiempo.

¿Coincidencia?

El fuego tiene la capacidad de extender las horas útiles del día enormemente. No me refiero únicamente a su capacidad de iluminar, que no es un factor menor. Me refiero también a la capacidad de cocinar la comida.

Antes de controlar el fuego el tiempo que teníamos disponible para nuestras actividades era esa franja entre la salida y la puesta del sol. Entre esos dos eventos había que hacer todo aquello que es indispensable para que la especie siguiera con vida: conseguir alimentos, asegurar un refugio, defenderse de los depredadores, construir herramientas, alimentar y educar a los jóvenes. El tiempo para otras actividades, como por ejemplo, desarrollar un lenguaje o construir instrumentos musicales era escaso por no decir inexistente. El fuego cambia todo esto. Ahora el día dura 24hs. No solo eso, si no que el fuego nos permite cocinar la carne, lo que alarga su vida y reduce la transmisión de enfermedades. Es decir, el fuego alarga los días, reduce el tiempo de las actividades básicas para la supervivencia y aumenta la expectativa de vida. El fuego nos dio el tiempo que necesitábamos para desarrollarnos.

Si el fuego nos cambió tan profundamente para el bien, ¿por qué hay tanta aversión a la tecnología? ¿Por qué ese miedo? La respuesta simple es que el miedo no es a la tecnología, si no al cambio mismo. Es miedo a la incertidumbre generada, no al crecimiento de las redes sociales.



La naturaleza humana

La idea de que la tecnología produce cambios radicales en la sociedad humana no es nueva, y el miedo a estos cambios, tampoco lo es. Lo que sí es nuevo, es pensar que uno es el primero en darse cuenta de esto. ¡El ser humano no puede vivir sin tecnología, porque su capacidad de desarrollar y controlar la tecnología es una de sus características principales como humano! La idea de que hoy vivimos “aislados de la naturaleza” tiene validez si la aplicamos a la naturaleza externa, si nos estamos refiriendo a que vivimos lejos de otros animales y de las plantas, pero no si nos referimos (y muchos lo hacen) a nuestra propia naturaleza. La sociedad en la que vivimos, la sociedad humana, es producto íntimo de nuestros impulsos naturales. Encuentro profundamente equivocada y antihumana la idea de que nuestra terrible capacidad de poblar el planeta es de alguna manera producto de algo siniestro. Pero, veamos otros animales y como ellos viven en armonía con la naturaleza y con las otras especies:

Deforestación via antílope

El zorro no esta ahi para amigarse con los patos (blancos) del fondo

Supongo que las hormigas están con los mismos problemas que nosotros. Si pudieran hablar, quizás nos contarían sobre como su sociedad destruye el ecosistema a su alrededor, sobre las pobres condiciones laborales y lo sobre-trabajadas que están. En el hormiguero, nada más que hormigas. Que terribles, las hormigas, tan reacias a incluir abejas en sus guaridas. También los monos nos contarían sobre lo tristes que están viviendo solos, comunicándose únicamente con individuos de su propia especie.

Salvo quizás la especie más adorable del planeta, el perro, el deseo de rodearse de seres de otras especies es algo extrañamente humano y moderno. Destinamos grandes áreas con ese único propósito en mente. Reservas naturales, zoológicos y acuarios. Incluso hay algunos que tienen mascota, o dejan comida a los pájaros. Somos el único animal que comparte tanta comida y que gasta tanto tiempo en asegurar el bienestar de otras especies.

Si, vivimos aislados de “la naturaleza” en nuestra megaciudades, ¿pero que otro animal no lo hace? Los casos de animales relacionándose amigablemente con otros de otra especie son poquísimos. De hecho, la razón número uno por la cual un animal quiere acercarse a otro es siempre la misma: comida. Los parásitos y los depredadores son los más amigables de hecho.
Lamentablemente, existe la idea de que esto está mal. Está mal que no vivamos en el medio de un bosque, aunque si viviéramos en un bosque le daríamos un flechazo a cualquier mono que se atreva a entrar a nuestro territorio a robar manzanas. Así es, lo correcto, aparentemente, sería vivir en el medio de la jungla con la idea de que si amamos a la naturaleza lo suficiente, ella nos amará de vuelta. Peor a pesar de la persistencia de estas ideas, conozco pocos amantes de “lo natural” que disfrutarían estar rodeados de ciempiés, de abejas o de leones. No, la vasta mayoría ama la naturaleza, pero tiene que ser la naturaleza sin mosquitos, sin perros salvajes al acecho y con las vacas lo suficientemente cerca para la leche pero lo suficientemente lejos para asegurar la comodidad de nuestras fosas nasales. Naturaleza, pero sin frio ni calor, templado digamos. Con agua cristalina, sin cangrejos… o con cangrejos, pero los ricos, no los feos. Con suficientes pescados para comer y mirar, pero no tantos que atraigan tiburones. Delfines siempre, eso si.

Nuestra sociedad no está podrida ni nuestra humanidad abandonada. Si eso es lo que vemos, es quizás porque somos tan humanos, tan apartados de la naturaleza y del resto de los animales, que somos los únicos seres vivos capaces de confundir su propio éxito con el fracaso. Fuimos tan efectivos en desarrollar herramientas y tecnologías para conseguir comida y construir refugios, que nos dimos a nosotros mismos el regalo del tiempo, y con ese tiempo, aprendimos, nos comunicamos, inventamos cosas como el deporte, la música, la literatura y el “no hacer nada”. Y ahora, cuando tenemos más tiempo para compartir ideas y para pensar que nunca antes en la historia, nos miramos y nos criticamos por tenerlo, por haber ganado, por haber sido tan efectivos. Si quieren contacto con la naturaleza, vayan, hagan lo que quieran: tienen el tiempo para hacerlo, al contrario de aquella naturaleza que van a visitar. El antílope no tiene vacaciones de ser perseguido por los lobos como para ir a ver en que andan los elefantes. Disfrútenlo, son el único animal que tiene ese lujo, pero no lo hagan por culpa, no se crean el mito, esa mentira de que han metido la pata, de que traicionaron a la madre naturaleza. La madre naturaleza es más la violenta golpeadora que se las ingenia para matarlos que la que se preocupa por que lleven su abrigo. No hace falta que me crean: ella ha sido tan efectiva que aniquiló al 99,9% de todas las especies que llegó a crear.

Está bien que nos demos cuenta de que podemos hacer las cosas mejor, que monitoreemos nuestro impacto, que lo midamos y lo tratemos de reducir, pero no piensen que somos los únicos. Hay fuerzas mucho más destructivas que nosotos, y todas son igual de “naturales”. El volcán de cúspide nevada es muy lindo hasta que explota, y los pájaros son muy lindos hasta que son plaga. Lo que no nos gusta son los extremos. Mucho de algo o muy poco no nos viene bien, pero lamentablemente, el mundo es así. Hace 200.000 años había muy pocos humanos y demasiados tigres. Hoy, quizas demasiados humanos y pocos tigres. ¿Mañana? Mi punto es que no odien, ni camuflen, ni mientan para ocultar la verdad, pensando que somos algo que no somos, y que el mundo es una fantasía donde los caballos hablan y todos se llevan bien. El ser humano es humano, es natural, y por lo tanto, fallido y mortal, y como todo lo demas, debe matar o morir. Su única diferencia es que se puede dar el lujo de pensar como lo va a hacer, y de tratar de minimizar su impacto sobre el mundo, pero esta perspectiva tiene que estar en este contexto, un contexto que tenga en cuenta la realidad, y no la fantasía.



¿Estas en contra de todo lo dicho en esta nota? ¿Te sientes ofendido por ella? Excelente, eso significa que tenes algo que te importa bastante. ¿Tenes una opinión totalmente contraria a la expresada acá? Escribí tu comentario. ¡Tu opinión y tus críticas son bienvenidas, y serán respetadas mientras respetes las opiniones y críticas de otros!

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El problema del alma

septiembre 16, 2010

Voy a tocar un tema complicado. La vasta mayoría de la gente cree en las almas. Casi todas las religiones dependen intrínsecamente de ellas, ya que de lo contrario, no habría forma de lograr la vida eterna o la reencarnación. Incluso la gente que no se considera religiosa generalmente cree en la existencia del alma. No sé cuántas de estas personas habrán pensado críticamente en el tema, o cuántas de ellas quieran poner en duda esta única característica trascendental que los seres humanos parecen poseer. Después de todo, cuando uno muere, ¿qué queda, sino el alma?
Naturalmente, existen distintas ideas sobre el alma, su origen, su propósito y las razones para su existencia. Sin embargo, todas estas creencias tienen gravísimos problemas. En esta entrada, la cual seguramente va a atraer coloridos comentarios a favor y en contra de cualquier cosa que diga, pretendo analizar cuáles son esos problemas.

Empecemos… por el principio

El primer problema que podemos considerar se desprende del hecho de que esto:

Adan y Eva

Nunca ocurrió. No hubo un “primer hombre” ni una “primera mujer”, si no que hubo un cambio gradual de primate a ser humano. Si esto fue así, tenemos un problemita, porque debemos definir si nuestros ancestros también tenían almas o no. En definitiva, o todo ser vivo tiene alma, o el alma “aparece” en forma arbitraria en algún momento del tiempo. Si todo ser vivo tiene alma, entonces también los microbios y bacterias las tienen, y dado que ambos residen en nuestro cuerpo, tendríamos dentro más almas de bacteria que la nuestra misma. Ya les dije que esto iba a ser problemático.
Si, por lo contrario, el alma ocurre por primera vez en un ser determinado, ¿en quién, y cuando? ¿Algún proto-humano venía caminando por ahí y de pronto tiene alma? ¿O algún feto fue concebido con alma? Quizás fue un fenómeno grupal. Un día, mientras algunos humanos comían, otros dormían y otros jugaban con fuego se nos descargó la actualización 1.1 que venía con alma incluida (¿quizás antes había almas beta?). De ser así, surge otro problema, que no es menor. Quien sea que existía antes de la existencia de las almas debería de haber sido increíblemente similares a nosotros. Si esa persona, prácticamente humana, vivía sin alma, hay un grave, grave problema: se puede vivir sin alma. Si se puede vivir sin alma, ¿entonces por qué sugerir su existencia? La respuesta es simple: para trascender, para no morir, para no terminar. Esto es un anhelo, nada más. Experimentar ese deseo no hace nada para hacerlo real.

Un problema de definición

¿Qué es el alma? Si hay seres que viven sin ella, parecería ser que no es requisito para la vida. Si, por lo contrario, decimos que todo ser vivo la tiene (incluso bacterias), entonces pierde todo significado, porque la única cosa que comparten todos los seres vivos, es, justamente, que están vivos. El alma pasa a significar “tener vida”.
Pero entonces, ¿qué es? ¿Qué parte de uno es definida por el alma? Si el alma es un pase, un ticket a alguna eternidad o reencarnación, esa trascendencia debe acarrear algo de nosotros en ella, porque de lo contrario no sirve de nada. El problema es que todo lo que podemos describir de nosotros reside en nuestro cuerpo. Nuestros pensamientos, nuestra personalidad, nuestros sentimientos nos acompañan a lo largo del tiempo, incluso si perdemos un brazo, o una pierna, o los ojos o las orejas. Podemos perder los dientes, los pies, algunos órganos, el pelo ciertamente, pero hay algo que no podemos perder: el cerebro.
Noten la incongruencia total que es pretender que el alma, inmaterial, se encuentra contenida dentro de nuestros cuerpos materiales, y particularmente, en el área comprendida entre el mentón y la calva. Cuando muevo la cabeza a la izquierda 20cm, aparentemente, mi alma también se mueve. ¿No les resulta extraño? A mi si, verdaderamente me parece extrañísimo. El alma ha eludido todo instrumento, todo intento de detección a lo largo de miles de años, y sin embargo uno debe de creer que se la puede empujar con el cráneo. Ah, y todo esto considerando que cuando morimos se va del cuerpo, atravesándolo, cosa que no hace mientras experimentamos 9G de aceleración en un accidente, o mientras nos movemos, viajando por el espacio a más de 100.000km/h. ¿El alma, es atraída por la gravedad o solo se ve afectada por el movimiento de estructuras óseas? Buena pregunta.

Alcohol, el problema del

Si han tomado más de lo debido saben (o quizás no se acuerdan) que el alcohol altera la conducta humana en forma notable. Pensemos ahora en la noción de la vida eterna. ¿Quién está vivo? ¿Yo? ¿Tengo mi aspecto o soy algo como una bola de luz? ¿Conservo mi personalidad, mis emociones, mis lazos afectivos, mi historia y recuerdos de otras personas, mis sentimientos de amor, odio o indiferencia? Todo esto está ligado a la idea del alma. ¿De qué sirve trascender, si el que trasciende no soy yo?
El alcohol demuestra en forma efectiva la inestabilidad y variabilidad de todo lo que mencione. Nuestra personalidad, emociones, lazos afectivos, recuerdos, y sentimientos de amor y odio se pueden ver afectados por un líquido compuesto primordialmente de hidrógeno y carbono. Existe un problema de jerarquía. Si los estímulos externos e internos afectan quien somos, y somos a la vez nuestra alma, entonces el alma se ve afectada por todo esto. Bueno, esto no parece presentar problema, ¿pero que pasa cuando morimos estando borrachos? ¿O que si nos golpeamos la cabeza y perdemos la memoria y somos incapaces de hablar o de combinar caras con personas? Una eternidad de factores puede cambiar quien somos y como nos comportamos. Increíblemente, ningún golpe en el dedo chico del pié lo lograría, pero basta con uno bueno a la cabeza. Qué raro es que al alma le importe tanto lo que pasa del cuello para arriba, y poco y nada todo lo demás.
Un golpe, una lobotomía, un disparo, un tumor, un campo magnético, ketamina, cocaína, vodka, tequila, lsd, marihuana, heroína, litio, valium, prozac, cafeína, morfina, opio, oxido nitroso. Nuestro cerebro está permanentemente siendo bombardeado de estímulos que definen quien somos. ¿Quién trasciende? ¿El joven borracho que murió en el accidente de autos o el muchacho estudioso que era 6 horas antes? Esto es un problema para la teoría del alma, y no es menor.
Si tuviéramos un alma, esperaríamos ver que tenemos una base de conducta, recuerdos e ideas que permanece inalterable, o al menos es consistente en sus cambios a lo largo del tiempo. Este no es el caso, y esto no es un punto menor, porque si el alma no contiene estas características de uno, entonces aquello que contiene únicamente puede ser descripto enumerando las cosas que no es.

El fin

Creo que no puedo pensar en una sola creencia que requiera de la existencia de un alma que, simultáneamente, no genere buenos argumentos para su inexistencia. Los viajes astrales parecen indicar que el cuerpo puede permanecer vivo y humano mientras el alma viaja por ahí. Cualquier religión que predique una vida después de la muerte requiere de un alma eterna. Eterna, comenzando exactamente en el momento de concepción de la vida humana. ¿Antes donde estaba? ¿Si no existía antes de nacer, entonces no significa eso que mi alma puede “no existir? Por lo contrario, ¿si estaba guardada en algún rincón antes de entrar en mi cuerpo, pero yo no era consciente de mi mismo, entonces por qué habría de creer que voy a ser consciente cuando deje mi cuerpo?
Hay quienes dirán que sin un alma, la vida no tiene sentido, porque la muerte sería el fin de todo para uno. Quizás yo mismo lo pensé. Creo que tiene el mismo sentido que mañana, o que los próximos 10 minutos, ninguno de los cuales aún existe. La vida en si no tiene por qué tener sentido. De hecho, encuentro que tiene más sentido que sea carente de sentido. ¿Qué sentido terrible podríamos asignarle a una vida donde mientras escribo mueren en plena indiferencia cientos de millones de seres vivos? Uno le da sentido a su vida con sus acciones, no a la vida en general. ¿Con que arrogancia puede pretender uno asignarle a la vida un sentido que abarque universalmente las experiencias de todos los seres del universo?
Tanto un mundo con almas como un mundo sin ellas proponen una única forma de trascendencia: la información. Las almas supuestamente contienen algún tipo de información que perdura en ellas. Por otro lado, como humanos poseemos información genética de 4 billones de años de antigüedad que podemos optar por pasar a otra generación. También, poseemos otras formas de transferir información. La escritura, el arte, la música, las ideas. Somos quizás el único animal capaz de extraer sus ideas e imprimirlas en el mundo, exteriorizándolas, independizándolas en forma efectiva de la finalidad del cuerpo. El haber comunicado, es, necesariamente, haber trascendido. No hace falta un alma para esto. ¿Por qué habría de pretender trascender en un vehículo tan pobre y vacío como un alma amorfa, carente de la riqueza de mis ideas, sentimientos y emociones, cuando más de mi reside entre los hombros de mis amigos y en los caracteres en esta página, de lo que podría caber dentro de ella?
Es para mí una idea inconcebible.




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He vuelto: Mediums

agosto 3, 2010

Cualquiera que afirme poseer poderes sobrenaturales o paranormales inmediatamente  adquiere la responsabilidad de demostrarlos al mundo. Digo esto porque es una conclusión inescapable, producto de la magnitud de la afirmación. Hay gente que cree que existe gente con poderes psíquicos, pero son muy pocas las que negarían que la evidencia de su existencia es escasa, particularmente cuando es comparada con la evidencia que comprueba otras habilidades humanas. Es decir, la evidencia de que los humanos somos capaces de nadar, cantar, escribir música, escuchar, comer o manejar automóviles no es escasa. Incluso para capacidades increíbles y extravagantes, como poder memorizar rápidamente una larga secuencia de números, o ser capaz de tocar alguna pieza particularmente en el piano, hay una gran cantidad de evidencia y nadie parece ocultar sus capacidades, particularmente cuando son extraordinarias.

¿Entonces, por qué es que únicamente cuando la capacidad está relacionada con el campo de lo paranormal, vemos que la cantidad y calidad de la evidencia alcanza su mínimo? La explicación de los creyentes es que aún no hemos desarrollado medios eficaces para determinar su existencia. Esto es una pavada o una distracción a medias, ustedes decidan. Tenemos muchísimos métodos para evaluar cualquier cosa que tenga un impacto en el mundo en el que vivimos. Si un psíquico es capaz o no de adivinar eventos futuros es bastante fácil de determinar: simplemente debe predecir los eventos con una tasa de éxito por encima de lo esperado con el uso de la intuición, de la lógica, del análisis de tendencias, etc. Dicha predicción debe ser realizada antes del evento, no después. Esto parece obvio pero es algo que parece escapárseles a muchos autores que interpretan los escritos de Nostradamus.

Quizás en ningún caso son las consecuencias de esta falta de evidencia más repugnantes y maliciosas que en el caso de los “Mediums”. Con este término se refieren a sí mismos quienes alegan ser capaces de comunicarse con personas que han muerto. Si un Medium es genuinamente capaz de comunicarse con una persona muerta el mundo entero sería revolucionado, o al menos, la comprobación de esta capacidad quedaría por siempre entre los grandes hítos de la historia. ¿Con tantos Mediums dando vuelta, donde está la evidencia? Nuevamente, sería bastante fácil producirla. Bastaría con comunicarse con una decena de personas muertas capaces de dar su nombre, número de cuenta bancaria y código bancario a un Medium, o que un Medium se comunique con Fermat para obtener mágicamente la respuesta a algunos de los teoremas matemáticos más complicados del mundo. La más facil que se me ocurre es hacer que una persona que esta por morir memorice un numero de 12 digitos generado aleatoriamente. Si fuesen geniunos, un Medium podría ofrecerse a hacer esto. Luego, basta comunicarse con su espiritu y anotar el número. Si se hace varias veces y en condiciones controladas, no habría duda alguna de que algo esta ocurriendo.

Quien crea en estas farsas dirá que es difícil de comprobar su capacidad porque la comunicación es difícil en sí. Es difícil comunicarse con un espíritu en particular, o es difícil entender lo que dicen, etc. Comunicarse con los muertos, al parecer, es sorprendentemente similar a no ser capaz de hacerlo.


Dejenme ponerlo bien claro:

Un grupo de gente dice ser capaz de comunicarse con personas que han muerto, pero no ofrecen evidencia de esta capacidad, no se ocupan por obtenerla, y aparentemente no sienten la responsabilidad de hacerlo, a pesar de que podrían en unos minutos resolvería una de las incógnitas más grandes de nuestra existencia. A su vez, le cobra por sus servicios dinero a gente que ha perdido a alguien.

Supongamos que estas personas no son honestas respecto de sus capacidades. Es decir, supongamos que le mienten a gente que quiere hablar con su pareja, hijo o familiar que ha muerto. Les cobran dinero por un servicio inexistente. Toman sus bienes a cambio de pretender estar teniendo una conversación con su ser querido. Si esto es de hecho lo que ocurre, entonces creo que nadie dudaría en llamar a esa persona un estafador, un depredador, un cobarde, una escoria y un insensible.

Si por lo contrario, estas personas son capaces de hacer lo que dicen, entonces debemos aceptar que al contrario de la gente que es capaz de nadar o construir un puente, por alguna extrema humildad o ingenuidad exclusiva suya, no ha demostrado jamás estas capacidades, a pesar de hacerlo. Creo entonces que nadie dudaría que la persona esté siendo increíblemente egoísta y arrogante, debido a que oculta, con la excusa de la humildad o de dificultades en lo extremo triviales, la posibilidad de revolucionar al mundo entero con un conocimiento increíble.

Nuevamente, ustedes decidan. Personalmente, espero nunca conocer una persona como las que acabo de describir en cualquiera de los dos últimos párrafos.

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Actualizaciones:

Sí, he vuelto. Después de varias semanas en las que pasaron algunas cosas bastante importantes para mí, finalmente tengo la claridad mental y la ansiedad bajo suficiente control como para ser capaz de retornar a esto. Espero no tener que hacerlos esperar nuevamente. Gracias por su continuo apoyo. Espero hayan notado el doble sentido del título.

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Francia, el mundial y la astrología

junio 24, 2010

La salida de Francia del mundial me ha llamado la atención al entrenador del equipo, el cual es, digamos, un tanto particular. En el partido contra Sudáfrica, en el cual el equipo Francés perdió 2 a 0, Domenech (DT del equipo Francés) se negó a darle la mano a Parreira, el DT de Sudáfrica. Es un acto un tanto escandaloso, pero creo que empalidece frente a lo que aprendí luego: Domenech ha estado usando la Astrología y el Tarot para administrar el seleccionado francés.

Es un argumento fácil, aunque no por eso menos interesante, el notar que no le ha servido de mucho. Aparentemente, mirar la posición de 10 de los millones de cuerpos en el sistema solar y prestarle atención al orden en el cual salen elegidas cartas en forma aleatoria como medida para consultar el futuro, leer las tendencias y las predisposiciones de cada persona en cada día del torneo, no ha resultado en una victoria francesa. ¿Quién iba a saberlo? Ciertamente, tirar cartas en una mesa parece una forma excelente de determinar el desempeño futuro de un jugador. Al menos no tiene la crudeza y simpleza de otros métodos, como ver jugar al jugador en la cancha.

Como es habitual, la prensa ha fallado en notar que el uso de la astrología para seleccionar al equipo es absolutamente indiferente a otros métodos de discriminación aleatoria, como puede ser, medir su color de piel, de pelo, seleccionar a los jugadores según su lugar de nacimiento. Domenech ha dicho que no confía en los jugadores que hayan nacido bajo el signo del escorpión y que no le gusta tener demasiados “Leos” en su equipo, ya que habitualmente son fanfarrones. Bajo este criterio, ni Pelé ni Diego Armando Maradona no hubiesen sido elegidos por Domenech por ser de Escorpio. Me gustaría escucharlo justificar porque los 2 mejores jugadores de fútbol de la historia pertenecen a un signo en el cual “no confía”.

Lo que sucede entonces es que Domenech no ha estado administrando el equipo, si no un método de adivinación manejado por él. Es imposible saber hasta qué punto Domenech ha delegado las decisiones sobre la selección de jugadores, los cambios, las tácticas y las estrategias, al azar y a la superstición, ya que difícilmente vaya a hablar claramente sobre estos temas. Lo que queda por ver es si intenta mantener sus creencias y su “modus operandi” ante este estrepitoso fracaso. Quizás argumentará que las estrellas no lo favorecían, es decir, no fue su culpa: estaba predestinado. Quizás, encontrará un error en sus previas consultas y dirá que de haber sabido ese pedazo de información, todo habría sido mejor. De todas formas, resulta increíble pensar que Francia haya elegido como director técnico de su equipo a la astrología y al tarot.

Por un lado, hay que respetar a Domenech por ser consistente con sus creencias. No sería consistente de su parte no respetar y consultar ferozmente las cartas astrales, los signos y las cartas, y determinar con ellas sus decisiones, y aún así creer que son importantes. Lo que él ha hecho ha sido jugar bajo sus propias reglas. Ya se sabía que él creía en esas cosas y que tomaba decisiones en base a ellas, y en este caso simplemente ha seguido empleando ese mismo método. Habría que ver quien fue el que puso a cargo del equipo en primer lugar y como se tomó esa decisión. Quizás tiraron huesos de pollo al piso y vieron una “D”.

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Disonancia cognitiva y supersticiones

junio 1, 2010

En el libro “El mundo y sus demonios”, Carl Sagan nos presenta con el “Kit para detectar tonterías”, dedicando un  capítulo entero a la discusión de una serie de herramientas que, de conocerse, permitirían a cualquier lector detectar ideas falsas, irracionales o al menos, dudosas. En realidad, esta es la idea general del libro entero. En esta entrada me gustaría elaborar mi propia “caja de herramientas”, que siempre estará incompleta, pero que creo puede servir, en líneas generales, para desnudar la forma de pensar de un escéptico. Básicamente, es necesario poder conocer e identificar algunas de las trampas lógicas e ideas recicladas que son utilizadas, a sabiendas o no, por quienes quieren proponer algo como verdadero sin recurrir a la evidencia. Ya he hablado en otros artículos sobre el uso de lenguaje pseudocientífico y la incomprensión de los fenómenos estadísticos y de la probabilidad de eventos, pero esto era tan solo la punta del iceberg.

Disonancia cognitiva

Si hay un elemento crucial para comprender la forma en que la gente se engaña a sí misma, es este. Esta es “la papa”, como le dicen. La disonancia cognitiva es un término muy amplio pero a la vez preciso. Alude, básicamente, la capacidad que tiene la gente para mantener, en forma simultánea, dos ideas o pensamientos contradictorios. Esto incluye cosas como aplicar distintos criterios a cosas similares o la capacidad de interpretar un suceso de formas distintas y contradictorias según el contexto y la consecuencia a la respuesta.

Quizás no hay mejor ejemplo (o el más común) para esto que las creencias religiosas. Sin entrar en detalles, es fácil ver que la evidencia en existencia por la cual uno debería practicar una religión o la otra (especialmente si pensamos en los dioses de la antigüedad) es la misma, o al menos, es muy similar. ¿Por qué entonces, un judío es judío y no musulmán? Es más probable que tenga que ver con la religión a la cual pertenecen sus padres y el país en el cual nace que una evaluación crítica de la evidencia de la existencia de Yahweh versus Alá, Jesús, Zeus, Horus, Júpiter, etc. En este caso, la disonancia se manifiesta por la creencia en algo y la no creencia en otra cosa que es igualmente “creíble”.

Probablemente no sea el mejor ejemplo debido a la naturaleza de la fe. En el caso del uso de medicinas alternativas o de técnicas para adivinar el futuro o comunicarse con los muertos, la disonancia es bastante evidente. Mucha gente que usa medicinas alternativas usa una en particular: acupuntura, homeopatía, medicina herbal, reflexología, aroma-terapia, etc. ¿Por qué un usuario de aroma-terapia no usa productos homeopáticos? Generalmente, es porque la introducción a la práctica proviene de su entorno. Un amigo lo recomienda. En el barrio hay farmacias que lo venden. “Mucha gente lo usa y dice que funciona” es una justificación popular. Sin embargo, hay más gente le reza a Alá para ser curados que usuarios de homeopatía, y ellos también afirman que les funciona. Ciertamente, no es el caso que tanto rezarle a Alá, a Jesús, tomar píldoras homeopáticas, oler jazmines, tomarse un té de hierbas, ingerir solo agua durante varios días, pasar tiempo patas para arriba, clavarse agujas en la espalda o usar copas de succión, manosear “cristales” o ver luces de colores particulares, funcionan para curar cosas. Pero, en todos los casos “hay gente que lo usa y dice que funciona”. Entonces sucede que uno decide usar una terapia u otra, basandose en una enorme subjetividad, no en una evaluación racional. Esto es lamentable, porque estamos hablando de gente que confía su salud, que determina como va a tratar sus enfermedades, según su posición geográfica y las anécdotas particulares que escuchó. Peor aún, ni siquiera es consciente de su mecanismo de selección. Eso sí, cuando se compren un automóvil van a ir a 10 concesionarios, evaluar distintas marcas, colores, modelos, nafta o diesel, cantidad de airbags, origen de fabricación y preguntarle a algun amigo fierrero.

Apelación a la ignorancia (nuestra)

Nada mejor que justificar tus decisiones diciendo que la otra persona también tomó sus decisiones sin pensar. Así de desnudo esta postura es claramente absurda, pero con un poco de condimento lingüístico e ideológico, se transforma en uno de los favoritos de mucha gente. Einstein y Newton, los tengo en la mira…

“No me importa que la ciencia diga que la astrología no funciona, en una época decían que las leyes de Newton eran verdad y después vino Einstein y mostró que estaban totalmente equivocados. ¿Cómo sabes que no están equivocados esta vez?”

Si no escucharon esto, o su variante “antes decían que la Tierra era plana”, al menos una vez en la vida, mándenme un mail: quizás vivan en otro planeta. Quien dice esto no solo está malinterpretando fundamentalmente el proceso científico (no es lo mismo no conocer la gravedad, que perfeccionar la idea para mejorar su precisión en casos particulares), sino que además pretende bajar el estatus de otras ideas, para que su propia idea, vacía de evidencia, parezca una alternativa viable.

Lo que se está haciendo es argumentar que MI postura es válida porque ninguno de los dos sabe demasiado. En los últimos años, esto se está empezando a llamar casi en chiste como “Apelación a la mecánica cuántica”, y suena así: La telepatía no hace uso de un órgano especifico, si no que es un fenómeno de entrelazamiento cuántico que ocurre en el cerebro. Que no se haya descubierto aún no significa que no exista. Pero… ¿Si no se descubrió entonces como sabes que es un fenómeno cuántico? Si algo no fue descubierto, ¡no puedo saber que va a ocurrir cuando se descubra! Pretender que, el hecho que otra persona no haya descubierto lo que yo digo que existe no es evidencia de su existencia. Tampoco es una justificación para creer en eso.

Selección de Evidencia

Nada como los sueños premonitorios para hacer un poco de selección. ¡Soñamos con X y luego ocurrió X! Para algunos esto constituye evidencia de habilidades telepáticas o premonitorias y demás. Para mí, constituye evidencia del proceso de selección de evidencia y de no comprender el siguiente cuadro:

El problema radica en mirar únicamente el valor de a. Mucha gente diría que para determinar si alguien tiene capacidades premonitorias tendríamos que comparar los valores de a y c, o los valores de a y b. En realidad, hay que comparar todos ellos. Nunca es esto más importante que cuando estamos evaluando una idea extraordinaria. Como decía Carl Sagan, “afirmaciones extraordinarias demandan evidencia extraordinaria”. Si creemos que alguien es psíquico porque tuvo 4 sueños premonitorios, realmente tenemos un criterio bastante bajo para creer en algo que tiene implicancias increíbles. Es de esperar que alguien, en algún momento, en algún lado en el mundo, tenga sueños premonitorios, por producto del azar mismo, de la misma manera que alguien, algún día, va a tirar una moneda 20 veces seguidas y va a salir “cara” cada vez. Un secreto: no poder hacer esto cuando se lo pidan sus amigos no significa que no sea cierto.

Creo que estas son algunas ideas básicas que pueden ayudar a detectar e identificar afirmaciones injustificadas, sean extraordinarias o no. Noten que la ultima, representa el método de creación de supersticiones (mirar solo a), la disonancia cognitiva explica como mantenemos supersticiones irracionales mientras pensamos racionalmente y el argumento a partir de la ignorancia externa es una de las infinitas formas de justificar la postura irracional.
Por último, una máxima vieja y conocida: “Si suena demasiado bueno para ser cierto, probablemente lo sea”.

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Comida Orgánica

abril 22, 2010

Es frecuente encontrar gente que, a la hora de comer, nos comenta de las excelentes frutas y verduras que pudo conseguir en algún lugar exótico. A todos nos interesa conseguir mejores productos, más sabrosos y más baratos. Generalmente, la comida “orgánica” es muy rica, y puede llegar a tener mejor sabor y color que la fruta que conseguimos en el supermercado. Sin embargo, creo que es fácil ver lo absurdo que es usar la palabra “orgánica” para distinguir una manzana de otra: toda fruta y verdura es orgánica. ¿Entonces, cual es la diferencia? Bueno, primero, hay que destacar de entrada la descripción deshonesta del producto. La palabra “orgánica” no es usada por el productor para describir un atributo del producto, si no para que el cliente lo haga. Es como decir “comida molecular”. Es una redundancia tremenda, pero en nuestra mente, automáticamente pensamos en algo, generalmente positivo. Es así como la palabra “orgánica” se interpreta por los consumidores cualquiera de las siguientes: producida localmente, libre de insecticidas, crecida sin fertilizantes, transportada por camiones ecológicos, más sabrosa, mayor color, más grande, más pequeña, más natural, light, sin adulterar o sin persevantes.

Si alguna vez asociaron alguno de esos conceptos con un producto orgánico, lo honesto es admitir que fueron engañados. No estoy diciendo que no tengan esos atributos, solo estoy diciendo que no hay razón alguna para pensar que los tienen debido a la palabra “orgánico”. Cuando nos hablan de productos orgánicos, el nombre en sí no contiene información. Es exactamente igual a decir “un circulo redondo”, “agua mojada”, “triangulo triangular” o “comida comestible”. La comida “orgánica” puede ser excelente, superior en todos los aspectos a la comida “normal”, pero personalmente, no me parece honesto, y de hecho desconfío de quien use el término, porque si no sabe que toda comida, por definición, es orgánica, entonces, ¿por qué habría de creer lo que dice sobre la comida? Es como darle importancia a lo que dice un físico que no sabe que todo cuerpo tiene gravedad.

Entonces, ¿a que se están refiriendo? El término es tan amplio y vago, que la verdad es que hay que preguntar personalmente en el lugar donde queremos comprar. A veces, son productos “Premium”, producidos en el mismo lugar que los otros productos, pero diferenciados por su color, tamaño o calidad. Generalmente se refieren a que no se usaron pesticidas o fertilizantes, lo cual es probablemente una mentira. Los fertilizantes proveen los minerales necesarios para que la planta crezca. Sin esos minerales, no hay planta. Entonces, quizás se están refiriendo a que no usaron fertilizantes “químicos”, si no fertilizantes “naturales”, por ejemplo, nitrato de potasio comprado en la forma de estiércol de vaca. El problema de los fertilizantes minerales producidos industrialmente es que no contienen todos los compuestos que el suelo necesita, lo cual puede hacer que el mismo pierda su capacidad para soportar las plantas. Por otro lado el problema con el fertilizante orgánico es que debe ser procesado para evitar la transmisión de pestes y enfermedades. Hay que recordar que ningún producto, ninguna solución, es enteramente buena y perfecta. Siempre hay diferencias que pueden ser buenas o malas, según el caso.
Bueno, vayamos al grano. ¿Son los productos orgánicos más saludables, mejores para el medio ambiente y mejores para la economía local?

¡Salud!

A pesar de lo que nos pueda decir el “sentido común” (o el sentimiento anti-corporativo), los productos orgánicos no son más saludables que la comida normal. Al menos eso es lo que descubrieron unos investigadores británicos que evaluaron 162 estudios independientes sobre comida orgánica. Cuando lo pensamos bien, tiene sentido. Las únicas diferencias en un producto y otro son más que nada cosméticas o del tipo productivas, que no inciden en el producto, el cual en el fondo, es creado por el aire, el sol y los minerales en la tierra. Si las condiciones son algo similares, difícilmente difiera el resultado final. Es una falacia pensar que porque algo crezca en una granja local chica y no en una lejana y grande, el producto sea más sabroso o nutritivo. ¿Por qué es una falacia? Porque ese pensamiento proviene de una posición ideológica que tiene muchísimo más que ver con la política que con la biología.
Esto quizás sorprenda a muchos, pero las cosas “naturales” no necesariamente son mejores que las artificiales. Por ejemplo, se ha descubierto recientemente que la luz fluorescente de los supermercados aumenta el valor nutricional de la espinaca. Así es. Espinaca que estuvo unos días bajo luz artificial, en un estante, es más saludable y nutritiva que la recién cosechada de la huerta “natural” de la granja.
Pero, ¿qué hay de los pesticidas y conservantes? Cualquier producción que no use pesticidas representa tanto un riesgo para el productor como para el consumidor. Para el productor, porque puede perder la cosecha entera con una peste. Para el consumidor, porque puede terminar comprando un producto infectado. Si podemos asegurar la calidad del producto de otra manera, perfecto, pero la idea de los pesticidas es reducir los riesgos y aumentar la producción. Las producciones sin pesticidas pueden ser viables en un país desarrollado, pero nunca lo serán en un país donde lo más importante es la seguridad tanto en la producción como del producto. Por lo tanto, muchas granjas hacen uso de pesticidas “naturales”, los cuales pueden ser menos específicos que los desarrollados industrialmente, y menos efectivos. También pueden resultar más dificiles de remover cuando lavamos las hojas, y pueden contener mayores concentraciones de agentes cancerígenos. Incluso, la ineficiencia de un pesticida puede traducirse en la secreción de toxinas en la planta al necesitar esta mayor protección. Dichas toxinas pueden tener efectos adversos sobre otros organismos, nosotros incluidos. ¿Esto es mejor que usar pesticidas más eficientes? ¡No se! Actualmente, se pueden desarrollar pesticidas que afectan únicamente a los organismos deseados. ¿Es esto “natural”? Nosotros necesitamos oxigeno para respirar, a otros organismos el oxigeno les resulta tóxico, decidan ustedes.

Recuerden que vivimos en países donde la mayoría de la población vive un promedio de 75 años. Esa gente come productos con conservantes y pesticidas. Si los mismos fuesen altamente tóxicos o insalubres, ¿por que vivimos tanto? ¿Por qué no vivíamos 75 años antes de la aparición de pesticidas y conservantes? Seguro no son lo mejor para tener dentro del cuerpo, pero, ¿cual es la alternativa? ¿Comer plantas con mayores toxinas naturales, porque tuvieron que protegerse más? Mi argumento es que hay un punto medio, y que la fantasía de que la comida “orgánica” es un milagro y el resto una abominación de la era industrial es infantil e incorrecta.

Factibilidad

El mayor problema de los productos orgánicos es que son bienes limitados. Sería imposible alimentar a la población del planeta si todos consumiéramos productos “orgánicos”, debido a que su producción es más ineficiente (más espacio necesario por kg de alimento), por lo que tendríamos que usar aun más tierra para agricultura, aumentando aún más nuestro impacto sobre el ecosistema. Por lo contrario, las semillas alteradas genéticamente aumentan la vida de la tierra, reduciendo su desgaste y pueden ser plantadas en mayor densidad.

En lugares como África o América del Sur, lo importante es garantizar una producción de comida confiable, económica, escalable y eficiente. Las semillas modificadas genéticamente aseguran estas condiciones, y es muy efectiva haciéndolo. Las semillas tradicionales no son tan eficientes, y los riesgos de pérdida de la producción por algún inconveniente son mayores. Si, entiendo que el mundo también giraba antes de que las semillas modificadas existieran, y que a pesar de su impacto, aun hay gente muriéndose de hambre, pero estas argumentaciones no comprenden la postura: no estoy diciendo que sean perfectas, estoy diciendo que en algunas cosas son mejores, y que si, en vez de valernos de los beneficios de la economía de escala y empezamos a producir el alimento “a la antigua” en ciertas regiones, se van a producir muchos problemas.

Ambos tipos de cosecha tienen sus ventajas, pero esto no debería traducirse en una batalla política o ideológica por la defensa de una práctica o la otra. Son maneras distintas de hacer una misma cosa, y, de la misma manera que podemos regar por goteo o por aspersión, la discusión sobre cual práctica es mejor debería estar enmarcada en un contexto y basada en los datos verificables, no en una postura ideológica descontextualizada de la realidad.

Ideología

Me lo veo venir:

“Pero, los productos transgénicos están patentados por malvadas corporaciones que quieren privatizar la naturaleza. El local de comida orgánica de la esquina le compra sus verduras a un viejito de 60 que es re simpático, y que necesita la plata para vivir. En esas empresas los dueños manejan BMWs y andan en barco por Europa.”
Si, hay muchos problemas con los aspectos legales de patentación de estas semillas, y ciertamente, hay empresas ahí afuera que podrían ser un poco más humanas, lo entiendo, pero, ¿que tiene esto que ver con la diferencia entre una comida y otra? Nada. Si uno decide comprar alimentos orgánicos por una postura política, lo aplaudo. Por suerte, vivimos bajo un sistema que permite al consumidor premiar o castigar usando su dinero, y me parece excelente, pero, nuevamente, hay que separar la discusión de las empresas que fabrican el producto de la discusión sobre el producto en sí.
Que un producto orgánico sea producido en la granja de una pareja de viejos amigables y que un producto transgénico haya sido producido en el startup de un joven de 32, no incide sobre la calidad del producto final: incide sobre nuestros valores políticos e ideológicos. Un tomate no es mejor por ser obra de una persona simpática, y no es peor por haber sido plantado por un asesino serial.

Hora de comer

Mucha gente que lea este artículo me va a malinterpretar. Lo sabía antes de escribirlo, y es inevitable, a pesar de mis enormes esfuerzos por ser muy claro, incluso redundante, en mis explicaciones. Simplemente, es un tema muy polarizante. Lo único que pretendo es que se entienda que “comida orgánica” no describe nada, y que cualquier consumidor debería preguntar y asegurarse de que lo que cree que está comprando es efectivamente lo que ha previamente considerado que era. Pretendo que entendamos que el debate es complicado, y que no hay blanco ni negro, y que la postura política de uno debería al menos respetar la información científica disponible sobre el tema en cuestión. Es decir, deberíamos formar una opinión ayudándonos con esa información, y no tomar una opinión y luego buscar información que nos dé la razón.
Un tomate genéticamente modificado es tan tomate como un ovejero alemán es perro. Ambos son el producto de años de intervención y selección humana. Cualquier verdura, cualquier alimento es, en el fondo, compuesto por exactamente las mismas moléculas base. La boca y nuestro cuerpo son incapaces de notar la diferencia, solo existe en nuestra cabeza. Si, hipotéticamente, podría ofrecerles un plato de ADN de rata o de ADN de lechuga, ¿cual erigirían? No hace falta que contesten, todos sabemos la respuesta. La realidad es que ambos contienen las mismas moléculas, en proporciones levemente distintas. Debemos aceptar esto, debemos aceptarlo a pesar de que suene extraño y suene una alarma en nuestro cerebro diciendo “¡¡¡Puaj!!! ¡¡¡ Estas comiendo una rata!!!”. No podemos dejar que una ilusión determine que es real para nosotros. Si una lechuga tiene un gen de león para crecer con más… furia, ¿qué importa? ¿Es anti-natural? Imposible, a menos que nuestro concepto de “natural” se base en un misticismo ilusorio.

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