He vuelto: Mediums

agosto 3, 2010

Cualquiera que afirme poseer poderes sobrenaturales o paranormales inmediatamente  adquiere la responsabilidad de demostrarlos al mundo. Digo esto porque es una conclusión inescapable, producto de la magnitud de la afirmación. Hay gente que cree que existe gente con poderes psíquicos, pero son muy pocas las que negarían que la evidencia de su existencia es escasa, particularmente cuando es comparada con la evidencia que comprueba otras habilidades humanas. Es decir, la evidencia de que los humanos somos capaces de nadar, cantar, escribir música, escuchar, comer o manejar automóviles no es escasa. Incluso para capacidades increíbles y extravagantes, como poder memorizar rápidamente una larga secuencia de números, o ser capaz de tocar alguna pieza particularmente en el piano, hay una gran cantidad de evidencia y nadie parece ocultar sus capacidades, particularmente cuando son extraordinarias.

¿Entonces, por qué es que únicamente cuando la capacidad está relacionada con el campo de lo paranormal, vemos que la cantidad y calidad de la evidencia alcanza su mínimo? La explicación de los creyentes es que aún no hemos desarrollado medios eficaces para determinar su existencia. Esto es una pavada o una distracción a medias, ustedes decidan. Tenemos muchísimos métodos para evaluar cualquier cosa que tenga un impacto en el mundo en el que vivimos. Si un psíquico es capaz o no de adivinar eventos futuros es bastante fácil de determinar: simplemente debe predecir los eventos con una tasa de éxito por encima de lo esperado con el uso de la intuición, de la lógica, del análisis de tendencias, etc. Dicha predicción debe ser realizada antes del evento, no después. Esto parece obvio pero es algo que parece escapárseles a muchos autores que interpretan los escritos de Nostradamus.

Quizás en ningún caso son las consecuencias de esta falta de evidencia más repugnantes y maliciosas que en el caso de los “Mediums”. Con este término se refieren a sí mismos quienes alegan ser capaces de comunicarse con personas que han muerto. Si un Medium es genuinamente capaz de comunicarse con una persona muerta el mundo entero sería revolucionado, o al menos, la comprobación de esta capacidad quedaría por siempre entre los grandes hítos de la historia. ¿Con tantos Mediums dando vuelta, donde está la evidencia? Nuevamente, sería bastante fácil producirla. Bastaría con comunicarse con una decena de personas muertas capaces de dar su nombre, número de cuenta bancaria y código bancario a un Medium, o que un Medium se comunique con Fermat para obtener mágicamente la respuesta a algunos de los teoremas matemáticos más complicados del mundo. La más facil que se me ocurre es hacer que una persona que esta por morir memorice un numero de 12 digitos generado aleatoriamente. Si fuesen geniunos, un Medium podría ofrecerse a hacer esto. Luego, basta comunicarse con su espiritu y anotar el número. Si se hace varias veces y en condiciones controladas, no habría duda alguna de que algo esta ocurriendo.

Quien crea en estas farsas dirá que es difícil de comprobar su capacidad porque la comunicación es difícil en sí. Es difícil comunicarse con un espíritu en particular, o es difícil entender lo que dicen, etc. Comunicarse con los muertos, al parecer, es sorprendentemente similar a no ser capaz de hacerlo.


Dejenme ponerlo bien claro:

Un grupo de gente dice ser capaz de comunicarse con personas que han muerto, pero no ofrecen evidencia de esta capacidad, no se ocupan por obtenerla, y aparentemente no sienten la responsabilidad de hacerlo, a pesar de que podrían en unos minutos resolvería una de las incógnitas más grandes de nuestra existencia. A su vez, le cobra por sus servicios dinero a gente que ha perdido a alguien.

Supongamos que estas personas no son honestas respecto de sus capacidades. Es decir, supongamos que le mienten a gente que quiere hablar con su pareja, hijo o familiar que ha muerto. Les cobran dinero por un servicio inexistente. Toman sus bienes a cambio de pretender estar teniendo una conversación con su ser querido. Si esto es de hecho lo que ocurre, entonces creo que nadie dudaría en llamar a esa persona un estafador, un depredador, un cobarde, una escoria y un insensible.

Si por lo contrario, estas personas son capaces de hacer lo que dicen, entonces debemos aceptar que al contrario de la gente que es capaz de nadar o construir un puente, por alguna extrema humildad o ingenuidad exclusiva suya, no ha demostrado jamás estas capacidades, a pesar de hacerlo. Creo entonces que nadie dudaría que la persona esté siendo increíblemente egoísta y arrogante, debido a que oculta, con la excusa de la humildad o de dificultades en lo extremo triviales, la posibilidad de revolucionar al mundo entero con un conocimiento increíble.

Nuevamente, ustedes decidan. Personalmente, espero nunca conocer una persona como las que acabo de describir en cualquiera de los dos últimos párrafos.

¿Estas en contra de todo lo dicho en esta nota? ¿Tenes una opinión totalmente contraria a la expresada acá? Escribí tu comentario. ¡Tu opinión y tus críticas son bienvenidas!



Actualizaciones:

Sí, he vuelto. Después de varias semanas en las que pasaron algunas cosas bastante importantes para mí, finalmente tengo la claridad mental y la ansiedad bajo suficiente control como para ser capaz de retornar a esto. Espero no tener que hacerlos esperar nuevamente. Gracias por su continuo apoyo. Espero hayan notado el doble sentido del título.

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Las creencias ocultas

mayo 21, 2010

Este es un tema que toqué varias veces en algunos artículos en forma tangencial. No lo veo mencionado mucho en libros, Podcasts o blogs escépticos, pero yo creo que tiene mucha importancia y es constituye una buena oportunidad de analizar los mecanismos de creencia tanto en lo paranormal como en nuestras suposiciones diarias. Estoy hablando de cómo una creencia conlleva, casi siempre, otras creencias a su vez.

Creer en creer

Yo no considero que la creencia en algo para lo cual no hay evidencia sea una conducta meritoria. Otros podrán no estar de acuerdo, y eso está bien, pero creo que es algo que merece discusión previa. La palabra “creencia” en este contexto se basa en la ausencia de evidencia. A esto a veces nos referimos con “fe”, y es distinto de “creer” que una comida quedaría mejor con pimienta, o “creer” que puedo hacer una tarea en X cantidad de tiempo, a pesar de no haberla intentado antes. Estas creencias se desprenden del conocimiento previo y de la experiencia. La “fe” o “creencia ciega” se desprende de una postura ideológica, o de un anhelo personal. A esto aludía con el subtitulo: a considerar que una postura es válida solo porque yo, u otra persona, es capaz de tener esa postura. Eso es creer en creer. En mi experiencia, encuentro que estas últimas formas de creencia llevan consigo otras creencias implícitas, las cuales rara vez están presentes en la mente de la gente que las cree.

Sumatoria de creencias

Creo en la existencia de vida en otros planetas. Creo en esto porque hay evidencia, y porque hay un sinfín de argumentos basados en esta evidencia para justificar mi postura. Por ejemplo, el hecho de que la vida terrestre está basada casi enteramente en la interacción entre el Hidrógeno, el Carbón y el Oxígeno. Estos son 3 de los 4 elementos más abundantes del universo. El otro elemento es el Helio, pero es un gas noble, con lo cual no es reactivo químicamente. ¿Que tan rara puede ser la existencia de un sistema que se construye usando los 3 elementos reactivos más abundantes en todo el espacio? Esta creencia no engloba a otras: se basa únicamente en la extrapolación de evidencia científica.
La creencia de que los OVNIS son naves extraterrestres de otro planeta, y que estos extraterrestres nos visitan a diario, raptando gente para experimentar sobre ella es otro tema. Es una creencia que se basa en información anecdótica, o evidencia de segunda mano, pero que yo sepa, nadie tiene en su mano una prueba irrefutable de tecnología extraterrestre, o una muestra de tejido alienígena. Ahora, en vez de desmenuzar por qué esta creencia no tiene fundamentos racionales, quiero explorar las conclusiones de esta creencia. ¿Qué conclusiones se desprenden de esta creencia?
Bueno, si los OVNIS de hecho son naves extraterrestres, entonces creo que la primera conclusión que se desprende es que los astrónomos son una de dos:

– Gente incompetente.
– Gente competente, pero han estado encubriendo la existencia de estos extraterrestres.

Si estamos siendo visitados por extraterrestres, resultaría difícil explicar cómo personas cuyo trabajo es mirar hacia arriba y descubrir cosas en los cielos han fallado tan notablemente en este caso. Seguramente los astrónomos han estado equivocados sobre algunas cosas en el pasado, como por ejemplo, en la causa de la aceleración experimentada por cometas (viendo solar o explosiones en el cometa), pero la detección de naves extraterrestres sea en forma visual o usando cualquiera de los instrumentos que componen el arsenal de la astronomía parece ser algo bastante sencillo. A su vez, el campo entero de la astronomía es un testimonio a la capacidad de estas personas. La única opción entonces, es que ya saben, pero no cuentan. Hay una conspiración por parte de los astrónomos para ocultar la existencia de seres extraterrestres (a pesar de que los astrónomos han sido, históricamente, los más fuertes proponentes de la existencia de tales seres). Fueron ellos los que nos hablaron de canales en Marte, de selenitas en la Luna, etc.

Acá se desprende otra creencia, debido a la creencia en la conspiración:

– Los astrónomos están recibiendo algún beneficio por mantenerse callados.
– Alguien los está silenciando.
– Tienen algún proceso mediante el cual silencian a nuevos astrónomos.

De a poco, vamos descubriendo que en realidad, “creo en X” es “creo en X, Y, Z, n, m,…”. Veamos otros ejemplos.


Fantasmas

Si alguien cree en fantasmas, entonces cree en la existencia del alma o del espíritu. Si la creencia es en el estereotípico fantasma de las películas (con ropa, moviéndose silenciosamente por un pasillo, etc), podríamos enumerar las creencias “ocultas” de esta forma:
– El alma es inmaterial, pero retiene información material sobre el individuo (su apriencia).
– A veces, los fantasmas reflejan o emiten luz (por eso los vemos), a pesar de que simultáneamente son inmateriales.
– Los fantasmas prefieren caminar por pasillos y/o cuartos a pesar de no tener cuerpo.
– A veces, las fotos pueden ver a un fantasma pero los ojos no, a pesar de servir para detectar la misma cosa.
– Los fantasmas suelen vestir ropa “genérica”. Rara vez tienen puesta una remera de Metallica o de Levis.
– La comunidad científica ha fallado rotundamente en la detección de estos fantasmas, seres visibles de 1,7m de altura, a pesar de haber detectado con éxito partículas más pequeñas que un protón, invisibles, y de masa 0.


Telepatía

– La evolución de todos los sentidos es la “tradicional”, pero el ser humano ha desarrollado la telepatía a escondidas, sin hacer uso de un órgano dedicado, a pesar de que otros animales con habilidades análogas a la telepatía han desarrollado sistemas específicos.
– Somos capaces de comunicarnos telepáticamente pero esta habilidad no es usada por el 99.9999% de la gente, que prefiere pagar para usar un celular.
– La telepatía es el único proceso biológico que esta “adormecido” y debe ser despertado para poder usarlo.
– Ningún biólogo ni neurólogo ha sido capaz de encontrar evidencia para la telepatía.
– A pesar de ofrecer claras ventajas evolucionarias, las mismas no se han manifestado en nuestra historia. (Nadie nunca ganó una batalla por haber sido alertado psíquicamente de un ataque).

Esto es tan solo una muestra. Podemos confeccionar listas similares sobre distintas creencias, mencionando por ejemplo, que creer en la telequinesis es no creer en la primer ley de la termodinámica, o que creer en los psíquicos es creer que ninguno juega al póker, o que lo hacen a escondidas.

Cuando un “creyente” es confrontado las primeras palabras en salir de su boca generalmente son “es que no funciona así”. Claro, tampoco son capaces de decirnos como funciona en realidad. En definitiva, se recurre al “funciona (o existe), salvo cuando no funciona”. El médium es capaz de comunicarse con los muertos, pero aparentemente solo puede entender la primera letra de los nombres. John Edwards, conocido en la televisión empieza generalmente con un “estoy hablando con alguien cuyo nombre empieza con M, M o N, definitivamente hay una M en alguna parte del nombre. Me está contando de un problema, un problema con la plata, o algo de valor, algo valioso para alguien…”, es decir, un regimiento de menciones genéricas y de información incompleta. Sin embargo, a nadie parece llamarle atención que alguien que solo puede entender una letra de un nombre, de pronto entienda que “me está diciendo que no te preocupes por el dinero”.

El problema de valorar la creencia es que no se piensa en las consecuencias de lo que se dice. Se trata al objeto de creencia como una especie de fenómeno aislado, de poca relevancia. Simultáneamente se valora y desvalora a la misma cosa. No se desprende nuevo conocimiento de esa creencia, ni se intenta investigarla fehacientemente. Uno está contento con creer en lo que cree, y en mi opinión, es porque lo que uno quiere no es que X sea verdad o que X suceda realmente, si no que uno está contento con creer en algo. Quizás, a uno le contenta creer que sabe algo que el resto no sabe. No sé. Encuentro que cuando uno realmente considera que su creencia es real, debe negar muchos aspectos de la realidad para acomodar la falta de consecuencias observables, y creo que es un error grave. No deberíamos negar la realidad para acomodarla a nuestras necesidades personales: debería ser al revés. Deberíamos observar la realidad y acomodar nuestras creencias y anhelos a ella. La próxima vez que alguien les diga que cree en algo, pregúntenle “¿Qué te parece que significa eso? ¿De qué forma impacta al mundo?”. Probablemente no puedan contestarles.

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Buenas noticias: Simon Singh y la BCA

abril 15, 2010

¿Se acuerdan del caso de Simon Singh, el periodista del diario “The Guardian”? La BCA (British Chiropracters Association) le estaba haciendo un juicio por difamación por haber escrito en su columna que la organización estaba “felizmente promoviendo tratamientos falsos”.

¡Simon ha ganado!
La BCA ha retirado su acusación. Posiblemente esto tenga que ver con una apelación que Simon ganó respecto del significado de la frase en cuestión. En una primera instancia, un juez definió que la misma implicaba que la BCA estaba promoviendo tratamientos que no funcionan a sabiendas, y con una mala intención. En la apelación, se estableció que simplemente quería decir que la BCA estaba promoviendo tratamientos que no funcionan, sin saberlo. Esto es lo que la mayoría de la gente interpretaría del artículo original. La BCA deja el juicio habiendo hecho poco y nada para demostrar la efectividad de la quiropráctica. Más bien, ha logrado exponer a la comunidad quiropráctica de Inglaterra, atrayendo la atención pública a la cantidad de afirmaciones infundadas que han estado haciendo sobre diversos tratamientos médicos.

Ahora Singh podría (y creo que debería) hacerle un juicio a la BCA para que cubran los costos del juicio. Aparentemente, Simon ha gastado casi £200,000 de su propio bolsillo. Creo que se los deberían devolver. Es un buen día para la ciencia y para la libertad de expresión, ya que al menos en esta instancia, se ha hecho justicia en lo que claramente era un juicio de intimidación, concebido para acallar las críticas sobre la realidad científica detrás de tratamientos dudosos como la quiropraxia.

La “blogosfera” escéptica ha sido de gran ayuda para Simon a lo largo de estos 2 años de batalla, ayudando a esparcir las noticias y a mostrar la evidencia (o falta de ella). Quizás esta sea su primer gran victoria. Esperemos que sigan muchas otras más.

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Viajes espaciales (II)

febrero 10, 2010

En el anterior artículo sobre viajes espaciales vimos el problema que presenta la gravedad terrestre a cualquier intento de exploración espacial. Básicamente, elevarse a 200km sobre el nivel del mar requiere una monstruosa cantidad de energía, mientras que para pasar de estar a 100.000km en reposo relativo a estar a 100.200km necesitamos un leve empujón. Una vez escapada la gravedad terrestre estamos libres de ir a donde queramos, siempre que tomemos la precaución de no pasar demasiado cerca a una luna o un planeta que nos haga desviarnos de curso. En las películas de ciencia ficción podemos ver como el dominio sobre la dirección de desplazamiento de las naves espaciales es absoluto. En Star Wars, Han Solo hace loops con su Milenium Falcon, girando y cambiando drásticamente de curso en un instante. Las naves más grandes de la película, también pueden girar y moverse con relativa facilidad. Sin embargo, es probable que si, en algún momento le damos al espacio el desagrado de ser parte de nuestras guerras, la trayectoria de las naves dependa estrictamente de orbitas preestablecidas. La complejidad de las fuerzas gravitacionales y las velocidades que entran en juego, junto con la limitada cantidad de combustible, hacen que cualquier cambio de trayectoria sea increíblemente costoso. Es de esperar que, al menos durante unos cuantos cientos de años, los viajes a Marte se hagan cuando el planeta se acerque a nuestra posición, y que en los viajes, quizás de turismo espacial a Júpiter y otros lados, se haga usoa extensivo de la llamada “Asistencia gravittoria”, que no es más que pasar cerca de algún planeta y dejar que su gravedad nos acelere. Para ayudarnos a entender esto, podemos imaginarnos una tela estirada, sobre la cual se apoya una bola de bolos, produciendo una curva en la tela. Si tiramos una pelota lejos de la bola, la misma seguirá una trayectoria recta, pero si la hacemos pasar por la parte de la tela que se hunde por el peso de la bola, se acelerará en dirección a esta. En la siguiente imagen, tomada usando el programa Celestia se puede ver la trayectoria de la nave espacial Cassini, claramente espiral. En su camino a Saturno, la misma pasó cerca de la Tierra, Júpitery Venus, los cuales la aceleraron hacia su encuentro con el Señor de los Anillos.



Todo es relativo

Primero: Todo no es relativo. Quiero sacarme de entrada esta maldita frase que lamentablemente se popularizó. La teoría de relatividad de Einstein no dice que todo es relativo, créanme, o mejor, agarren un libro de Mecánica Cuántica y verifíquenlo. Una advertencia: la teoría de la relatividad es fundamentalmente contra-intuitiva, difícil y profundamente matemática. Sin embargo, se pueden tratar algunas de sus conclusiones en forma relativamente sencilla.
El tiempo y el espacio son relativos. Si son relativas, significa que pueden variar. ¿Cómo las hacemos variar? Bueno, yendo extremadamente rápido. Estrictamente, cualquier diferencia entre nuestra velocidad y la de otro objeto nos colocará en un tiempo distinto a este, pero la diferencia es tan ínfima que es prácticamente inexistente. Ahora, si vamos a velocidades cercanas a la velocidad de la luz (c), 300,000,000 metros por segundo, entonces empiezan a pasar cosas extrañas. Principalmente, los efectos son: la dilatación del tiempo y la contracción del espacio. La contracción del espacio básicamente implica que si corremos muy, muy, muy, muy rápido, y nos sacan una foto de costado, nuestro cuerpo se verá achatado, aunque si la sacamos nosotros mismos mientras corremos, no. Dicen que hay que “usar el sentido común”. Olvidense de eso cuando se habla de la relatividad o de la mecánica cuántica.

Ecuación de la dilatación temporal relativista



La dilatación relativista del tiempo es, en definitiva lo que nos interesa. A lo bruto, significa que el tiempo transcurre más lentamente para quien viaja más rápido. Un amigo me pidió que escriba sobre el viaje en el tiempo. Aquí esta una posibilidad. Si viajamos muy rápido, nuestro tiempo pasa muy lento. Por ejemplo, si orbitamos la Tierra a 0,9c, o a 90% la velocidad de la luz durante 2 años, para nosotros, los viajeros, habrán pasado 2 años. Para la gente que está en la Tierra, 4 años y medio. El problema se agrava si vamos más rápido. Si vamos a 0,999c, o 99,9% la velocidad de la luz, a la vuelta de nuestro viaje de 2 años, habrán pasado 44,7 años en la Tierra.
Tanto la dilatación del tiempo como la contracción del espacio actúan en conjunto. Cuando viajamos a velocidades relativistas, velocidades muy cercanas a la velocidad de la luz, se puede considerar que el trayecto que recorremos se contrae, haciendo que la distancia entre un punto y otro sea menor. De esta manera, si viajamos a Alpha Centauri, que se encuentra a poco más de 4 años luz, a una velocidad de 0.99c, llegaríamos en poco menos de 1 año. ¿No estaríamos viajando entonces, más rápido que la luz? No, parece así porque el espacio se ha contraído durante nuestro viaje. Les dije que era contra-intuitivo.

Rápido

Todo esto es muy lindo, pero no es como si podemos ir a la esquina y comprarnos un Boeing 99c que nos vaya a llevar a las estrellas a velocidades increíblemente rápidas. ¿Cómo hacemos para lograr esas velocidades? Bueno, considerando que la energía cinética depende del cuadrado de la distancia, la energía que tendríamos que estar generando para llegar a viajar a 90% la velocidad de la luz, es 300 millones de millones de veces superior a la que usa nuestro auto para llevarnos al trabajo. Es, como se dice en el mundo de la ingeniería, “un problemón”.
Sin embargo, a pesar de la aparentemente imposibilidad que se presenta, se han diseñado algunas naves espaciales con sistemas de propulsión “poco ortodoxos” que, si bien no resuelven el problema, al menos nos acercarían a los planetas más rápido que tecnologías actuales.
Antes de entrar en detalle, quiero hacer un paréntesis para remarcar lo difícil que es predecir que tecnología va a estar a la vanguardia de los sistemas de propulsión del futuro. De por sí, se trata de un campo de aplicación de la ciencia que está siempre utilizando tecnología experimental. Con la forma en la que se investigan las cosas actualmente, donde los laboratorios de 27 kilómetros de diámetro rompen partículas que ni siquiera podemos ver, es difícil saber qué va a pasar. Por lo tanto, si decidimos hoy construir una monstruosa nave espacial, cuya construcción llevaría 30 años, trillones de dólares y que nos llevaría a 0,2c, quizás en 20 años se descubre alguna nueva particularidad física que podríamos usar para construir naves una monstruosa nave que nos lleve a 0,8c. Efectivamente, es posible que si algún día mandamos una nave tripulada a otro sistema solar, la segunda nave que mandemos llegue antes que la primera.

Project Orion
Una buena manera de hacer que algo acelere rápidamente, es explotarlo. Siguiendo esta excelente idea, a algunos ingenieros se les ocurrió la osada propuesta de hacer una nave espacial cuyo sistema de propulsión sean detonaciones atómicas. Algo como una película de Hollywood donde el héroe corre de la explosión para luego ser lanzado por el aire en el momento crítico, pero reemplazando a Tom Cruise por una nave espacial de 100m y a la explosión de la fábrica de narcóticos por una bomba nuclear. A pesar del evidente peligro que sería viajar en esta nave, es una excelente idea. Un sistema de amortiguadores absorbería la tremenda sacudida y la transmitiría a la nave, que sufriría una gran aceleración durante unos instantes. Como combustible, usaría bombas atómicas, previamente destinadas y reservadas para la aniquilación de seres humanos y su hábitat. ¿Qué mejor que sacarle a un gobierno unas mil bombas nucleares para explorar el cosmos?

La nave, con su sistema de amortiguadores de impacto.


Quizás lamentablemente, el proyecto murió cuando en 1963 se firmó el Tratado de prohibición parcial de ensayos nucleares en la atmosfera, en el espacio exterior y bajo el agua. Digo quizás, porque obviamente dejar de explotar bombas nucleares es algo beneficioso, pero es una lástima, porque esta nave prometía mucho y hubiese reducido activamente el número de bombas nucleares en el mundo de haber sido construida.

Vela solar
Como mencione antes, viajar por el espacio es más parecido a viajar por el mar que viajar sobre la tierra. En el mar no solo tenemos el viento si no también las corrientes. Ambas arrastran a la nave y afectan su trayectoria. En el espacio, hay vientos solares, básicamente flujos de partículas irradiadas desde el sol, y hay campos gravitacionales que nos pueden desviar.



Una vela solar usa los vientos solares como modo de propulsión. Los mismos impactan sobre una enorme superficie, cada partícula produciendo un empuje increíblemente pequeño. Con una superficie suficiente, digamos, un disco de un kilómetro de diámetro, la fuerza transmitida por estos impactos se suma y se convierte en verdadero impulso. Si, es un impulso muy débil, pero no tenemos que llevar combustible a bordo y no se va a acabar. Dado que no hay fricción en el espacio, con una pequeña aceleración se pueden alcanzar velocidades astronómicas, si uno está dispuesto a esperar. Lo que se podría hacer, es usar una vela solar que viaje durante años, alcanzando una velocidad suficientemente grande, y luego abordarla usando otra nave de corto alcance que logre la misma velocidad con un tremendo y corto impulso. De esta manera, todos los sistemas de soporte de vida, comida, agua, medicamentos y demás, ya estarían en la vela solar hace años, esperando que lleguen sus tripulantes.
El problema de la vela solar es que a medida que nos alejamos del sol, el impulso recibido disminuye, y, dado que estamos hablando de naves capaces de viajar a otras estrellas, esto presenta un gran problema. Una posible solución es disparar láseres desde la tierra hacia la nave. El impacto de los fotones en la vela impulsaría a la vela, con la ventaja de que se puede direccionar el láser y el mismo podría seguir a la nave, dando un impulso regulable a lo largo de grandes distancias.

Propulsión iónica
Otro sistema que usa el enfoque de “poco impulso durante mucho tiempo” es la propulsión iónica. En este caso, se lleva una cantidad de gas a bordo de la nave espacial, el cual es ionizado para luego ser eyectado a gran velocidad. El consumo de gas es sumamente lento, y el impulso muy débil, pero a lo largo de años se logran velocidades increíbles.

Ensayo de propulsion iónica para la sonda Deep Space 1



Quizás este sistema se podría utilizar, al menos, para enviar nano-exploradores a distintas regiones del universo, a una fracción del costo de enviar exploradores humanos. Adicionalmente, podrían viajar durante más tiempo y cubrir mayores distancias, transmitiendo la información de vuelta a nuestro planeta.

Existen otros sistemas de propulsión, algunos más viables que otros, y les recomiendo que hagan sus propias investigaciones sobre el tema si les interesa. Hay muchísima información disponible, por lo que no quiero entrar en mucho detalle, ya que seguramente, alguien habrá explicado cada uno de estos sistemas y conceptos mejor y con mayor información de la que se encuentra acá.

Viaje de Ida

Como mencioné al principio, es posible viajar a las estrellas si se va lo suficientemente rápido. Sin embargo, cuando más rápido vamos, más nos acercamos a estar realizando un viaje de ida únicamente. Debido a la dilatación del tiempo, nuestro viaje nos estaría llevando, efectivamente, hacia el futuro. Por lo tanto, si viajamos a algún sistema solar a 20 años luz de distancia, cuando volvamos, posiblemente la tierra haya dejado de existir. Un excelente tratado sobre este tema es realizado en el libro The Forever War, de Joe Haldeman, el cual les recomiendo lean si les gustan los cuentos de ciencia ficción. Por el momento, y hasta que la física no nos presente alguna nueva extravagancia importante, esta es la triste realidad. Sin embargo, parte de mi no puede dejar de tener la esperanza de que se descubra alguna locura cuántica o algo por el estilo, que nos permita conocer el universo como en las películas, pero por el momento, la exploración de nuestro propio sistema solar va a seguir asombrándome a diario.

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Paisajes de otro mundo

enero 19, 2010

Miren esta imagen:

Al verlo uno no tiene idea que es (quizas el titulo del artículo les indique algo), pero sin embargo, es una imagen increible, ¿no? Se trata de unas dunas marcianas, captadas por la camara HiRISE, en increible resolución. Jamas hubiese pensado que Marte podía ofrecer paisajes tan extraños. Sin duda, uno no se espera ver esos colores y menos aun, esos patrones, que parecen ser plantas de algun tipo. Bueno, en esta página explican que es, pero esta en inglés.

Lo que se ve ahi en un blanco verdoso es dióxido de carbono congelado, algo que ocurre con regularidad en este otro mundo. Al descongelarse debido a la acción de los rayos del sol, el viento es capaz de soplar el polvo de la superficie, dejando unos rastros negros. De hecho, si miran de cerca, se puede ver una ráfaga de polvo siendo soplada precisamente en el momento en que se tomo la imagen. La camara HiRISE toma imagenes realmente sorprendentes que pueden ver y descargar desde esta página. Es lamentable que semejantes testimonios de otro mundo, que escapan cualquier expectativa que uno pueda tener, no capten el interes de los medios, sin darse a conocer. Realmente, vean las siguientes imagenes. ¿Acaso no son dignas de empapelar nuestros periodicos y revistas?

Creo que es importante que la gente vea imagenes como estas, que provienen de otro mundo, que tiene otra historia, otros lugares, otros procesos y otro futuro. ¿No lo creen?

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El Código de la Biblia

enero 13, 2010

Ayer estaba preparándome para ver Cosmos, cuando me encontré con un documental en The History Channel sobre el Código de la Biblia. Lo había visto antes, pero nunca me deja de sorprender que un canal que ofrece excelentes programas que presentan información científica o ingenieril en forma rigurosa, como por ejemplo, la serie El Universo, o Maravillas Modernas, sea capaz de confundir a su audiencia con programas como este, o, aun peor, “Los archivos secretos Ovni”. Digo confundir porque al estar presentes en las mismas franjas horarias y tener formatos similares, los programas científicos le prestan credibilidad a los pseudocientíficos y estos le restan importancia a los primeros.

El Código de la Biblia, o Código Bíblico, es un presunto código, un método, que puede ser usado para revelar información escondida en la Biblia, que describe eventos pasados, presentes y futuros. El mismo se popularizó en 1997 con el libro “The Bible Code”, de Michael Drosnin, aunque la idea de buscar mensajes escondidos en la Biblia viene de mucho antes. Aparentemente, incluso Isaac Newton intentó encontrar los mensajes divinos. Actualmente, usando este código se ha podido demostrar que en la Biblia aparecen palabras como Kennedy, Irán, Hitler, Nuclear, Guerra y muchas otras mas, pero no solo esto, si no que es posible encontrar palabras relacionadas en un mismo sector de la Biblia. “Kennedy” se encuentra cerca de “ejecutado” y de “john”. Esto resulta realmente extraño, ¿no?. Pero, claro, las letras que conforman estas palabras no se encuentran una al lado de la otra, ahí es donde entra el “código”. El mismo no es más que un método que busca secuencias de letras equidistantes (SLE, o ELS en inglés), es decir, busca secuencias de letras que estén a la misma distancia las una de la otra, y que tengan algún significado. La distancia entre las letras y el punto de partida para empezar a buscar son definidos por quien sea que quiera buscar algo, lo cual ofrece, por si no se dieron cuenta, una enorme flexibilidad.

Miren la siguiente imagen. ¿Alguna vez, jugando a la sopa de letras, les pasó de descubrir una palabra que no tenian que encontrar? Eso es exactamente lo que es el “Código de la Biblia”.



En definitiva, el método es el siguiente:

– Tomamos una porción de texto bíblico en forma arbitraria. Por ejemplo, 10000 caracteres desde Génesis 1:3 en adelante, o lo que ustedes quieran.
– Codificamos la información en forma de filas y columnas, 1 caracter ocupando cada celda, creando un bloque de texto rectangular.
– Definimos una celda cualquiera como punto de partida.
– Tomamos un numero cualquiera (tanto positivo como negativo) para empezar a buscar SLEs.
– Anotamos lo que encontramos. Si no encontramos nada divertido, entonces repetimos la búsqueda cambiando el espaciado, rediseñando el rectángulo, cambiando el punto de partida, usando otro texto, o usando el mismo texto en otro idioma.

Descuartizado de esta manera, supongo ya se habrán dado de donde reside realmente el código bíblico: en la estadística, no en la Biblia. Ah, me olvide de mencionar que la secuencia no tiene por que ser horizontal. Puede ser vertical, diagonal o con saltos como los del caballo del ajedrez. Aún mayores posibilidades…

Así que, es verdad que realmente se encuentran palabras relacionadas aplicando este método (la palabra “código” le da un aire de misterio injustificado) a la Biblia. Realmente podemos encontrar en la Biblia palabras como Irán, nuclear y guerra en el mismo rectángulo de texto, es verdad. ¿Por que esto habría de sorprendernos? ¿Acaso no podremos encontrar también palabras como “perro” o “gato” o “Playstation”, que no son de interes cospirativo, premonitorio o religioso? Seguramente, pero el contraargumento es que la probabilidad de encontrar estas palabras, como “avion”, “torre” y “gemelas”, en el mismo bloque, es increíblemente chica. También esto es cierto, pero constituye uno de los mejores y menos entendidos engaños lógicos que se pueden usar. Como dijo Mark Twain, “hay 3 tipos de mentiras: mentiras, malditas mentiras y la estadística”. El argumento consiste en la confusión, entendiblemente común, de malinterpretar la probabilidad de que algo ocurra con la probabilidad de que esto ocurra. En el ejemplo más típico, la probabilidad de que usted gane la lotería es extremadamente chica, pero la probabilidad de que alguien gane la lotería es bastante grande. Aplicado al caso en cuestión, la probabilidad de encontrar “Kennedy” y “ejecutado” en un determinado bloque de texto, usando un espaciado determinado es muy chica, pero la probabilidad de encontrar algo es enorme. Eventualmente, encontraremos estas palabras, relativamente, en cualquier texto si somos provistos de suficiente paciencia para armar distintos rectángulos, usar distintos espaciados y tomar partes distintas del texto. Cabe mencionar que no importa que las palabras encontradas no correspondan al mismo espaciado, lo cual aumenta la probabilidad aun más. En el caso kennedy-ejecutado, como mostraba el documental, las letras en “kennedy” se encuentran separadas verticalmente por letras, pero “ejecutado” esta escrito en la Biblia en forma directa. Tampoco importa que el espaciado entre letras y entre palabras sea el mismo. La cercanía que deben tener dos palabras para considerar que están vinculadas también es completamente arbitraria.


Portada del libro "Bible Code II". Miren abajo que dice "Twin", "Towers" y "Airplane"


En programas como el de History Channel podrán escuchar a los “científicos” que estudian el código bíblico asegurar que la probabilidad de encontrar tales palabras es “de una en un millón”, o aún meno, pero esta es la probabilidad de encontrar esas palabras, usando ese texto, ese formato, ese espaciado y partiendo de ese punto. La probabilidad de encontrar esas mismas palabras usando algun texto, algun formato, algun espaciado y partiendo de algun punto es inmensa.

Si usamos un enorme texto generado aleatoriamente, la estadística dice que usando este método podríamos encontrar la guía telefónica entera. Así es, el “Código Bíblico” ni siquiera es propio de la Biblia: es aplicable a cualquier tipo de información escrita. De hecho, métodos similares son aplicables a todo tipo de información concebible, ya que el concepto de información esta íntimamente con el concepto de ruido. En el caso del código bíblico, estamos generando ruido en forma artificial al analizar la información en una forma en la que no se supone debería ser analizada. Lo mismo ocurriría si convertimos una imagen digital en un archivo mp3: escucharíamos un montón de basura. Con suficiente basura, eventualmente, en algún lado, encontraríamos algo que suena como una voz humana diciendo algo. Lo único que nos separa de escuchar las palabras “ovni”, “tierra”, “2012” y “renacer” en el audio creado a partir de la codificación erronea de fotos digitales de la mona lisa en formato mp3, es la imaginación y el trabajo.

Es sorprendente cuanto podemos aprender y conocer sobre las formas de auto-engaño que han sido inventadas al analizar este tipo de pseudociencias. Creo que es un ejercicio interesante y útil porque nos ayuda a reconocer cuando nosotros mismos nos engañamos respecto de algo. Algunos ejemplos notablemente similares, que despliegan el mismo conjunto de mecanismos y falacias que el código bíblico son la psicofonía, pareidolia y el escuchar versos satánicos en música rock reproducida en sentido contrario.

Existen algunos softwares que se pueden bajar o comprar para poder analizar textos, aunque si saben usar el Excel y tienen conocimientos de programación, crear un programa que analize textos en la forma correcta no debería ser muy dificil. Aun no hé probado estos programas por una cuestión de tiempo, por lo cual no puedo garantizar su funcionamiento, pero me imagino que algunos serán buenos. Sin embargo, les recomiendo que se consigan uno gratis antes de gastar su plata en esta curiosidad.

Si quieren mayor información sobre esto pueden dirigirse a las siguientes páginas:

Skeptoid

Diccionario Esceptico

CSI

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Feng Shui: decorando con magia

enero 6, 2010

El Feng Shui es uno de los productos mas populares dentro del mercado New Age, aquel que ofrece soluciones existenciales y espirituales basadas en culturas orientales milenarias, en libros de colores vibrantes y paginas gruesas, cristales y péndulos, producidos por capitalistas. Obviamente, todas estas ideas no nacen puramente de la visión de negocio de sus promotores, si no que, muchas veces realmente se trata de conceptos pre-científicos y mágicos originados en culturas lejanas. Mucha gente le puede dar valor a las ideas acorde a su origen, pero creo que hay que plantearse que opinaría el chino promedio de los rituales de la Macumba o del Vudú.

Conocimiento milenario

En fin, en primera instancia el Feng Shui parece ser más sobre como decorar una casa que una práctica esotérica, pero la realidad es que todas sus técnicas de decoración son derivadas de una creencia en la existencia de un “flujo de energía”, llamado chi, que no tiene mayor definición de la que acabo de dar, es decir, no se puede medir, no parece interactuar con nada y no existe una definición concreta de que es. Es “la energía vital”. Siéntanse libres de interpretar lo que quieran a partir de esta definición: es lo que hace todo el resto de la gente. Esta es una noción pre-científica, común en muchas culturas y tiene diversas raíces. En algunos casos, surgía de la combinación del entendimiento parcial del organismo como un conjunto de materia, el darse cuenta de que “somos lo que comemos”, con la incapacidad de explicar el “soplo de la vida”. ¿Que animaba al organismo? Bueno, la energía vital, obviamente. La teoría detrás del Feng Shui entonces, supone que hay formas de acumular o de hacer fluir el chi, el cual a su vez, tiene polaridad: yin y yan, que deben estar balanceadas para vivir en armonía y paz. Tradicionalmente, para lograr esto se usa una brújula especial, que ayuda a dividir el espacio “correctamente”. Seguramente la confección de dicha brújula tiene una buena y elegante mezcla de mitología y arte, pero por lo que pude observar, las divisiones y sectores que conforman la misma son de origen arbitrario.

Sin embargo, no todo es magia en el mundo del Feng Shui, ya que esta fuertemente vinculado con la noción de que hay que vivir con y no contra la naturaleza, ya que esto maximiza el beneficio de la relación. También, alega que el ambiente que nos rodea tiene un efecto sobre nosotros, sobre nuestro estado emocional y sobre nuestra salud. Estoy absolutamente de acuerdo con estas ideas, aunque quizás difiero en que magnitud pueden tener estos efectos. Me parece obvio que el ambiente nos afecta, ya que no es lo mismo vivir en un departamento de 4×2, maloliente, húmedo, ruidoso y contaminado, que vivir en un penthouse con vista a la playa. Pero, creo que salvo en casos de diferencias tan extremas, la diferencia entre un ambiente y otro puede ser muy sutil, y los efectos, despreciables frente a otros.

Estéticamente, el Feng Shui puede proveer resultados muy atractivos. Siempre me gusto la decoración tipo oriental, creo que es muy linda y ciertamente, puede ser muy practica y relajante. ¿Por que justificar estos beneficios estéticos reales con nociones mágicas baratas? ¿Hace falta recurrir a espiritualismo reciclado y empaquetado para el consumidor, para justificar decisiones decorativas? Digo reciclado y empaquetado porque, por ejemplo, el Budismo Zen, el cual puede ser ligado con el Feng Shui, es verdaderamente un área interesante, una filosofía muy complicada que tiene muchísimo valor, pero que es denigrada a la superstición y caricaturizada por el movimiento New Age, simplificando sus conceptos (que lleva años conocer, más años entender y más aun aplicar) para que uno pueda entrar a un negocio, realizar una transacción de 5 minutos y llevarse a su casa un libro de 100 páginas que promete “felicidad y tranquilidad espiritual” a las millones de personas que lo compran. Les tengo una noticia: ser feliz a nivel “espiritual” no es fácil, y no es algo que van a adquirir leyendo un bestseller sacado del estante de auto-ayuda. Es un proceso complicado y desgastante, que ha sido el eje central de muchas grandes obras de arte, sean literarias o visuales. Si quieren estudiar la filosofía espiritual de oriente, lean a Confucio. Quizás soluciona sus problemas. Probablemente no.

Resultados

Me desvié un poco. Como les dije antes, esta práctica se basa en flujos de energía y en la disposición de los cuartos de un hogar según analogías con el mundo natural. En los casos más extremos, la posición de elementos como espejos y ventanas, puede resultar vital para asegurar el correcto flujo de la energía, resultando en cosas como esta:

Agujereado para su comfort espiritual

O, más recientemente, en un juicio a un casino por parte de un cliente, según el cual el casino había hecho uso del Feng Shui para influenciar negativamente el juego de la victima. Acá es donde entramos en terreno conocido, en el resultado inescapable de mantener una firme creencia en algo, basado en la superstición, la falta de evidencia, pensamiento mágico y buenas esperanzas: el reemplazo y rechazo de causas y sistemas conocidos, por creencias personales basadas en la mala interpretación de la realidad, con resultados perjudiciales para todos los involucrados.

Hay otros casos como el del apostador y el casino:

Un comerciante chino en Inglaterra, que le hizo un juicio al propietario de su tienda tras trasladarla del numero 6 de la calle Gerrard al numero 4. El 4 no solo es de “mala suerte” si no que ademas, el nuevo negocio no tenia buen “Feng shui”.

– El Zoológico de Los Ángeles contrata especialistas en Feng Shui (por U$S 4500) para hacer que 3 monos importados de China se sientan “como en casa”. Noten que, para resolver un problema real de adaptación, están recurriendo a practicantes de magia, que cobran 4500 dolares por su servicio.

– En 2004, Leland Y. Yee, actual senador demócrata de California (desde 2006), propuso que el código de construcción de California exigía que la construcción de los edificios se realizara siguiendo las pautas del Feng Shui. No solo esto hubiese resultado en una perdida de dinero descomunal, si no que hubiese sido difícil de aplicar, ya que las mismas son tan vagas que su implementación varía de persona a persona.

Ciertamente, son casos separados y aislados, que no resultan o hubiesen resultado en cosas demasiado catastróficas, salvo quizás el último, pero creo que ilustran la penetración de la superstición y el misticismo en la sociedad actual, y algunos de sus peligros. Si hubiesen aprobado la resolución sobre el código de construcción, ¿que hubiese impedido que otros supersticiosos incorporasen otras legislaciones similares? Quizás, alguien propone determinar el nivel de impuestos según lo que dicen las cartas del tarot, o según las estrellas en los cielos. Parece como si estuviera exagerando, pero cuando consideramos que Ronald Reagan consultaba a una astróloga, creo que todo entra en perspectiva.

El Feng Shui esta derivando lentamente en un arte decorativo, menos vinculado a las creencias en energías místicas y estados espirituales, lo cual es bueno. Sin embargo, en el proceso arrastra todo tipo de conceptos supersticiosos con ella que le restan legitimidad y obscurecen el estudio real que el ambiente tiene sobre nosotros. Mientras se basen energías que no saben definir, en supuestos resultados para los cuales no hay evidencia ni mecanismo de acción propuesto (que pueda ser estudiado experimentalmente), cualquier beneficio real que tenga el Feng Shui será desconocido, y su enteramente probable ineficacia, también. Quienes creen en estas modalides son quienes tienen la responsabilidad de demostrar su funcionamiento, de dar evidencia y de proveer explicaciones consistentes. De la misma manera, es la responsabilidad de cualquiera que valore la racionalidad y el pensamiento crítico, señalar que estas prácticas carecen de evidencia que las validen. Es posible que el Feng Shui provea una decoración estéticamente placentera, cómoda al cuerpo, que tenga como resultado final la relajación, pero las respuestas a las preguntas de cómo logra esto, por qué, si es general o personalizado y qué vínculos tiene con nuestro entendimiento de la biología, estarán siempre distantes, bloqueadas por una explicación previa al planteo de las preguntas: magia.

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