Buenas noticias: Simon Singh y la BCA

abril 15, 2010

¿Se acuerdan del caso de Simon Singh, el periodista del diario “The Guardian”? La BCA (British Chiropracters Association) le estaba haciendo un juicio por difamación por haber escrito en su columna que la organización estaba “felizmente promoviendo tratamientos falsos”.

¡Simon ha ganado!
La BCA ha retirado su acusación. Posiblemente esto tenga que ver con una apelación que Simon ganó respecto del significado de la frase en cuestión. En una primera instancia, un juez definió que la misma implicaba que la BCA estaba promoviendo tratamientos que no funcionan a sabiendas, y con una mala intención. En la apelación, se estableció que simplemente quería decir que la BCA estaba promoviendo tratamientos que no funcionan, sin saberlo. Esto es lo que la mayoría de la gente interpretaría del artículo original. La BCA deja el juicio habiendo hecho poco y nada para demostrar la efectividad de la quiropráctica. Más bien, ha logrado exponer a la comunidad quiropráctica de Inglaterra, atrayendo la atención pública a la cantidad de afirmaciones infundadas que han estado haciendo sobre diversos tratamientos médicos.

Ahora Singh podría (y creo que debería) hacerle un juicio a la BCA para que cubran los costos del juicio. Aparentemente, Simon ha gastado casi £200,000 de su propio bolsillo. Creo que se los deberían devolver. Es un buen día para la ciencia y para la libertad de expresión, ya que al menos en esta instancia, se ha hecho justicia en lo que claramente era un juicio de intimidación, concebido para acallar las críticas sobre la realidad científica detrás de tratamientos dudosos como la quiropraxia.

La “blogosfera” escéptica ha sido de gran ayuda para Simon a lo largo de estos 2 años de batalla, ayudando a esparcir las noticias y a mostrar la evidencia (o falta de ella). Quizás esta sea su primer gran victoria. Esperemos que sigan muchas otras más.

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La pelea por la verdad: Quiropráctica

marzo 10, 2010

Muchos no estarán al tanto de la batalla legal que hace tiempo se está librando en Inglaterra entre la BCA (British Chiropractic Association) y el escritor y físico de partículas, Simon Singh. El problema se inició el 19 de Abril del 2008, cuando Simon Singh escribió un artículo para el diario “The Guardian”, llamado “Beware the Spinal Tap” en el cual denunciaba a la quiropráctica como un tratamiento ineficaz, peligroso y fraudulento. Particularmente, denunciaba al la BCA por “promover felizmente tratamientos falsos”. En su idioma original, “This organisation is the respectable face of the chiropractic profession and yet it happily promotes bogus treatments.” (No hay una traducción realmente buena para la palabra “bogus”).
Básicamente, Simon estaba acusando a la BCA y a los quiroprácticos de avalar y administrar un tratamiento médico que no está respaldado por evidencia, para el tratamiento de diversas enfermedades y problemas. Estas acusaciones no sentaron muy bien en la BCA, la cual, en vez de proveer dicha evidencia y aclarar la situación, demandó a Simon Singh por difamación. Esto no sería tan terrible si no fuese por el hecho de que, en Inglaterra, cuando se acusa a alguien de difamación, el acusado debe probar su inocencia. Es decir, Simon tendría que demostrar, no solo que la quiropráctica no funciona, sino que además, demostrar que la BCA estaba promoviendo dichos tratamientos. Y, como si fuera poco, un juez definió que, lo que él decía en el artículo era que la BCA promovía estos tratamientos a pesar de saber que no funcionaban. O sea que también tendría que demostrar que la BCA estaba actuando con mala intención al promover dichas prácticas. Esto no solo es absurdo porque claramente no es lo que dice su artículo, sino que además es absolutamente imposible demostrar los tres puntos en un solo juicio. Lo que se le pide es absolutamente desproporcional a su supuesta falta. Por suerte, se le ha permitido apelar a dicha definición de sus palabras, cosa que esta haciendo ahora.

Contraataque

Lamentablemente, Singh ha perdido aprox. £100,000 hasta el momento debido a los costos legales del juicio, pero el mismo ha atrapado tanta atención pública que ahora, el panorama se ve muy negro para los quiroprácticos en Inglaterra y la BCA. En primer lugar, gracias a la internet y el fenómeno de los Blogs y los Podcasts, la comunidad escéptica mundial ha mostrado su profunda indignación, iniciando movimientos y protestas en contra de las leyes de difamación de Inglaterra, afirmando que representan una amenaza para la libertad de expresión del mundo entero, ya que se puede demandar a alguien en otro país.
La comunidad escéptica y científica no solo ha mostrado su apoyo ideológico, sino que también ha dado apoyo económico a Simon. A su vez, este apoyo ha forzado a la BCA a tomar una serie de medidas que, básicamente, degeneraron en sucesivos “disparos en el pie”.

El primer error fue intentar presentar evidencia a favor de la quiropráctica, ya que, si bien hay algunos estudios positivos, cuando se toman los mejores estudios, los resultados no son positivos. Su respuesta vino en la forma de un informe con 29 referencias que supuestamente muestran la eficacia de la quiropráctica para tratar varias enfermedades. Entre estas referencias, hay cosas como el código de práctica de la quiropráctica, un artículo que critica la integridad del proceso de revisión científica (el cual, irónicamente pondría en duda algunas de las otras referencias dadas), una carta al editor de una revista, un artículo sobre “que es y que no es la medicina basada en evidencia”, etc. En total, solo 17 de las 29 referencias son de verdadera relevancia.
En resumen, cuando la Asociación Británica de Quiropráctica necesita dar evidencia de la eficacia de una práctica de 120 años de antigüedad, presenta 17 estudios al respecto. Es, simplemente, vergonzoso, deshonesto y lamentable. Obviamente, no presentan estudios mejor hechos y más grandes que otros que si presentan, porque, en esos estudios, los resultados son negativos. Asique, podemos asumir que estos 17 estudios son considerados por la BCA como la “creme de la creme”. Sin embargo, entre estos 17, se encuentran 4 estudios de Osteopatía, que no es quiropráctica. ¿Lo pueden creer? Es realmente risible. Esto deja como evidencia 13 estudios chicos, como única evidencia presentada por la BCA, poco más de 1 estudio cada 10 años de historia de la práctica. En medicina, 13 estudios chicos son un principio, no constituye ni remotamente algo definitivo, y, nuevamente, habría que ponerlos junto con muchos otros estudios (ciertamente más de 13) sobre la quiropráctica, que son mejores y que son negativos.

Abandonen el barco

El segundo error fue producto, aparentemente, de un encontronazo con la muralla de la realidad. Mientras la comunidad escéptica y científica criticaba la débil evidencia presentada por la BCA, y denunciaba las aserciones infundadas que proclamaban muchos quiroprácticos miembros de la asociación en sus sitios web, la Asociación Quiropráctica McTimoney decidió sonar la alarma y pedirles a sus miembros que clausuren sus sitios.
En la carta que pueden leer acá en ingles, la asociación hace declaraciones como las siguientes:

“Los objetivos de la campaña (en contra de la quiropráctica) son ahora cualquier afirmación sobre el tratamiento que no pueda ser validada con los estudios sobre la quiropráctica. Lo más seguro para todos es hacer lo siguiente.
1. Si tiene un sitio web, ciérrelo AHORA.”

El paréntesis lo puse yo, el resto (las mayúsculas) son del anuncio. ¿No hay algo poco ético en haber estado ofreciendo información infundada sobre un tratamiento médico que, básicamente trata sobre la manipulación de la columna vertebral? Yo creo que sí.

Investigación

Algunos pueden pensar que esto es una cacería de brujas. La diferencia es que las brujas no existen, los quiropractas sí, y han ofrecido durante años un tratamiento médico fraudulento y, en muchos casos, peligroso. Fraudulento no porque no funcione, si no porque no hay evidencia de que lo haga (quizás si para dolores de espalda). Si la evidencia demostrase que si funciona, bienvenidos, manipulen mi espina dorsal. Peligroso, porque la manipulación de la espina dorsal no es algo fácil, siendo algunos de los riesgos la parálisis y la muerte. Ahora, los mismos quiropractas se han ocupado de atraer el ojo público a su práctica debido a un ridículo juicio que ellos iniciaron. De a poco, el publico va dándose cuenta que hay una diferencia entre un tratamiento médico fundamentado por la evidencia y la quiropráctica, y el gobierno ha comenzado a investigar la situación. ¿Caza de brujas? No, justicia. ¿Practicabas medicina sin evidencia? ¿Manipulabas las espinas dorsales de infantes sin basar tu práctica en estudios? Lo lamento, pero me preocupa poco que no quieras ser investigado.
Actualmente, 1 de cada 4 quiropractas de Inglaterra está siendo investigado. ¿La razón? El juicio de la BCA a Simon Singh y la respuesta de la comunidad escéptica y científica. Por tratar de callar a un crítico con la intimidación legal, la BCA ha puesto en peligro toda la industria de la quiropráctica en Inglaterra.

Asique, felicitaciones Simon y felicitaciones a la comunidad escéptica, que se ha expuesto a sí misma, poniendo en riesgo de más juicios de intimidación a sus propias instituciones para defender a un igual. Felicitaciones a la BCA por ser tan gloriosamente incompetente de propinarle un golpe enorme a su propia comunidad e industria, muy por encima de cualquier cosa que podría haber provocado el artículo de Singh en primer lugar. Por último, felicitaciones a la internet, por ayudar a agrupar y coordinar a gente de distintos países en una causa justa y común. Espero todo esto llegue a buen puerto

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